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<channel><title><![CDATA[TOM&Aacute;S L. CHAVES ANTOL&Iacute;N. Miradas al pasar. - EN AQUEL TIEMPO (blog)]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1]]></link><description><![CDATA[EN AQUEL TIEMPO (blog)]]></description><pubDate>Thu, 09 Oct 2025 12:09:59 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[CAMPANAS DE MI LUGAR...]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/campanas-de-mi-lugar]]></link><comments><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/campanas-de-mi-lugar#comments]]></comments><pubDate>Fri, 19 Sep 2025 18:20:46 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/campanas-de-mi-lugar</guid><description><![CDATA[        	 		 			 				 					 						  Tom&aacute;s L. Chaves Antol&iacute;n_________________Y ah&iacute; sigue, imperturbable, visible desde el alba al ocaso y despu&eacute;s, con sus cuatro ojos luminosos, vigilante de nuestros sue&ntilde;os. Es la gran torre de mi infancia, siempre presente. Hoy sigo mir&aacute;ndola y sintiendo que, desde su potente quietud, es el coraz&oacute;n de mi pueblo elev&aacute;ndose al cielo como solemne vig&iacute;a que marca con sus latidos el pulso de la vida y ord [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/torre-del-11-raya-copia_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3"><em>Tom&aacute;s L. Chaves Antol&iacute;n</em><br />_________________<br /><br />Y ah&iacute; sigue, imperturbable, visible desde el alba al ocaso y despu&eacute;s, con sus cuatro ojos luminosos, vigilante de nuestros sue&ntilde;os. Es la gran torre de mi infancia, siempre presente. Hoy sigo mir&aacute;ndola y sintiendo que, desde su potente quietud, es el coraz&oacute;n de mi pueblo elev&aacute;ndose al cielo como solemne vig&iacute;a que marca con sus latidos el pulso de la vida y ordena el tiempo de todos a los que acoge.<br />&#8203;<br /><em>&ldquo;&iexcl;Oh excelso muro, oh torres coronadas de honor, de majestad, de gallard&iacute;a!...&rdquo;</em>&nbsp;<br />comenzaba G&oacute;ngora su Poema a C&oacute;rdoba. Oh gran torre de mi infancia&hellip;, comenzar&iacute;a yo, l&aacute;stima que las musas del verso no fueron generosas conmigo, si as&iacute; hubiera sido te rodear&iacute;a de loas para elevarte a&uacute;n m&aacute;s y fueras visible m&aacute;s all&aacute; del horizonte, con todo, siempre ser&aacute;s el referente de tanta felicidad vivida no solo a tus pies, porque tambi&eacute;n en tus entra&ntilde;as de misterio me acogiste muchas veces y ascendiendo entre el granito de tus muros, notaba el aliento de cuantos te so&ntilde;aron ya hace siglos, s&iacute;, siglos, que aunque eres joven, en febrero del 2026 asientas tus 267 a&ntilde;os. Y llegados ah&iacute;, donde el aire tambi&eacute;n forma parte de ti, aquel ni&ntilde;o descubri&oacute; tus cuerdas vocales hechas de bronce y memoria.</font></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">Descubr&iacute; cuanto acoges y hasta all&aacute;, donde ni la vista alcanza, s&eacute; que por entonces llegaba tu&nbsp;</font></span><font color="#d5d5d5" size="3">voz, porque el azad&oacute;n dejaba de labrar la tierra, el burrillo paraba su caminar y hasta la cuerda de la comba quedaba quieta al sentir el ta&ntilde;ido del &Aacute;ngelus llamando a la oraci&oacute;n.<br />&#8203;<br />Hoy tambi&eacute;n, cuando tus voces elevan su canto de bronce a la Madre que est&aacute; en el Espino, el pueblo entero se detiene un instante, es d&iacute;a de gozo, es el d&iacute;a grande en el que hasta las golondrinas y vencejos giran en el aire en torno a ti, mi torre festiva que ondeas al viento celebrando la fe.<br />&#8203;<br />Setenta a&ntilde;os despu&eacute;s de que aquel monaguillo subiera como una exhalaci&oacute;n tus escalones, el pasado 9 de septiembre&nbsp;volvi&oacute; a hacerlo, cierto, algo m&aacute;s despacio pero&hellip; record&eacute;, record&eacute;, record&eacute; tanto&hellip; hasta una poes&iacute;a con la que, entre otras, toda una generaci&oacute;n de ni&ntilde;os aprendimos a leer en la cartilla Rayas mirando nuestra Torre desde las Escuelas Nuevas, esas que hoy acogen el extraordinario y &uacute;nico Museo de la Historia de la Escritura que existe en Espa&ntilde;a. Dec&iacute;an as&iacute; tan emotivos versos:<br /><em>&hellip; &ldquo;Campanas de mi lugar, tu me quieres bien de veras, cantaste cuando nac&iacute; llorar&aacute;s cuando me muera&rdquo;.</em></font></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[HISTORIA Y VICISITUDES EN TORNO A  UNA FIAMBRERA.]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/historia-y-vicisitudes-en-torno-a-una-fiambrera]]></link><comments><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/historia-y-vicisitudes-en-torno-a-una-fiambrera#comments]]></comments><pubDate>Sun, 10 Aug 2025 07:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/historia-y-vicisitudes-en-torno-a-una-fiambrera</guid><description><![CDATA[       																					Tom&aacute;s L. Chaves Antol&iacute;n._______________________________________________ALBERT Y OTTODespu&eacute;s de casi dos horas de un c&oacute;modo viaje desde El Pedroso, el tren ha llegado a Sevilla desembocando en su estaci&oacute;n Plaza de Armas, orgullo de la ciudad desde que se inaugurara justo veinticinco a&ntilde;os atr&aacute;s pues hoy, precisamente, es 25 Marzo de 1926. A Albert Weyer siempre le ha gustado su estilo neo-mud&eacute;jar, y dir&iacute;a m& [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/994557681_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;">	<table class="wsite-multicol-table">		<tbody class="wsite-multicol-tbody">			<tr class="wsite-multicol-tr">				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;">											<div class="paragraph" style="text-align:left;"><em style="color:rgb(119, 119, 119)"><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">Tom&aacute;s L. Chaves Antol&iacute;n.</font></span></em><br /><span style="color:rgb(119, 119, 119)">_______________________________________________</span><br /><br /><font color="#d5d5d5"><strong><font size="4">ALBERT Y OTTO</font></strong><br /><font size="3">Despu&eacute;s de casi dos horas de un c&oacute;modo viaje desde El Pedroso, el tren ha llegado a Sevilla desembocando en su estaci&oacute;n Plaza de Armas, orgullo de la ciudad desde que se inaugurara justo veinticinco a&ntilde;os atr&aacute;s pues hoy, precisamente, es 25 Marzo de 1926. A Albert Weyer siempre le ha gustado su estilo neo-mud&eacute;jar, y dir&iacute;a m&aacute;s, hasta le sorprendi&oacute; tan buena factura cuando accedi&oacute; a ella por primera vez la ma&ntilde;ana del 15 abril de 1911. En esta &uacute;ltima fecha, llevaba menos de un mes en Sevilla despu&eacute;s de aquel largo recorrido en barco desde el rio Elba en Hamburgo hasta la Sevilla del Guadalquivir, cuando tras diversos contactos, decidi&oacute; viajar en tren hasta aquel pueblo perdido en plena Sierra Morena, comprobando&nbsp;<em>in situ</em></font><font size="3"><em>&nbsp;</em>la excelencia del mineral de hierro del que tan bien le hab&iacute;an hablado.</font></font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Han pasado a&ntilde;os desde entonces y han sido muchas las idas y venidas pero hoy sabe que est&aacute; dando m&aacute;s que un adi&oacute;s a tan acogedora tierra, por eso, cada mirada al entorno le suena a despedida definitiva; quince a&ntilde;os parecen un corto periodo pero la intensidad con que los ha vivido &iexcl;y lo que ha vivido! dan para una novela.<br /><br />Aquellos principios fueron tiempos de gran competencia entre las potencias europeas, fundamentalmente entre Francia, Inglaterra y Alemania por acaparar materias primas, mercados e industrias, y ah&iacute; estaba &eacute;l, con un papel nada despreciable representando y gestionando para su empresa, la Krupp de Essen en Alemania,&nbsp;dedicada a la producci&oacute;n de acero y a la fabricaci&oacute;n de armas y maquinaria industrial.&nbsp;Y s&iacute;, result&oacute; que el codiciado mineral de hierro magn&eacute;tico de alta pureza, se daba en abundancia en alguna de las explotaciones mineras de aquel escondido pueblo del sur de Espa&ntilde;a, en el que estuvo en numerosas ocasiones hasta que, finalmente, en 1921, llev&oacute; a buen t&eacute;rmino un importante contrato para su empresa con un concesionario minero de la zona y en su momento, decidi&oacute; fijar la residencia en El Pedroso. Era ya principios de 1924.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">El m&aacute;s cruento avatar de los que hab&iacute;a dejado atr&aacute;s en tan largo periodo, fue su participaci&oacute;n en la &ldquo;Der Weltkrieg&rdquo; como se la llam&oacute; en Alemania y a partir de entonces por todos conocida como la Guerra Mundial. Desde finales del siglo XIX y principios del XX, ven&iacute;a gest&aacute;ndose la divisi&oacute;n de Europa en dos bloques militares que desembocaron en, por una parte la Triple Alianza compuesta por Alemania, Italia, Austria-Hungr&iacute;a, y por otra La Triple Entente formada por Gran Breta&ntilde;a, Francia y Rusia, con lo que a las ambiciones imperialistas y nacionalistas de unos y otros solo le faltaba la feroz competencia en el terreno industrial para armarla.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">En estos pensamientos y reflexiones viene abstra&iacute;do Albert durante este &uacute;ltimo viaje desde El Pedroso a la capital y a su mente ha llegado el c&uacute;mulo de atrocidades de aquella guerra, no olvida c&oacute;mo se enter&oacute; y d&oacute;nde estaba cuando estall&oacute; todo.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Albert hace tiempo que conoce al c&oacute;nsul honorario de su pa&iacute;s en Sevilla,&nbsp;Otto Engelhardt,&nbsp;un ingeniero alem&aacute;n como &eacute;l, que dirige desde 1894 la Compa&ntilde;&iacute;a Sevillana de Electricidad, participada mayoritariamente por el Deutsche Bank y por AEG, empresa de donde procede el directivo pero asentado e integrado en la sociedad de la capital andaluza como el que m&aacute;s. Le diferencian unos trece o catorce a&ntilde;os de edad pero han congeniado y no pierden ocasi&oacute;n de compartir algunos buenos ratos.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Son las nueve de la ma&ntilde;ana y Otto, aunque es domingo, quiere revisar unos documentos en la oficina para tenerlos listos el lunes, as&iacute; que camino de la sede, ha pasado por el hotel Inglaterra a desayunar con su paisano Albert Weyer, donde reside el ingeniero de minas alem&aacute;n cuando recala en Sevilla.&nbsp;</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Las noticias internacionales de inter&eacute;s son pocas en la prensa sevillana de este 28 de junio de 1914</font><span style="color:rgb(213, 213, 213)">&nbsp;</span><font color="#d5d5d5" size="3">y Albert, adem&aacute;s de leerlas, tambien ha dado ya su habitual paseo para ver c&oacute;mo ilumina el amanecer la plaza de San Fernando, hoy festivo sin su ajetreo habitual. Cuando aparece Otto ya est&aacute; de vuelta y va por el segundo caf&eacute;. Ha concluido de hojear las p&aacute;ginas de El Liberal, el peri&oacute;dico m&aacute;s madrugador, o el m&aacute;s r&aacute;pido en llegar al hotel. Quiz&aacute; le daba cierta ventaja el hecho de tener los talleres a dos pasos, en la Calle Garc&iacute;a de Vinuesa, con lo que sus hojas a&uacute;n ol&iacute;an a tinta. Lo dirige el tambi&eacute;n buen amigo de ambos, el periodista Jos&eacute; Laguillo. Tras el preceptivo saludo y la pregunta de rigor de si hab&iacute;a &ldquo;noticias frescas&rdquo;, Albert le muestra sus manos comentando que, efectivamente lo son pues a&uacute;n no ha dado tiempo a secarse la tinta del ejemplar que acaba de hojear.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Cada vez que se encuentran les gusta ponerse al corriente de sus respectivas ocupaciones y en estos d&iacute;as la C&iacute;a. Sevillana de Electricidad, est&aacute; a punto de cubrir el suministro el&eacute;ctrico en todo el Aljarafe. Albert le felicita y le habla de las toneladas que llevan suministradas las minas de Alquife, en Granada, a su empresa por la calidad de ese mineral y tambi&eacute;n de la importancia que augura a El Pedroso en el mismo aspecto pues los an&aacute;lisis realizados tras sus distintas visitas as&iacute; lo corroboran.<br />&#8203;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">El peque&ntilde;o velador est&aacute; pre&ntilde;ado entre las pastas, el peri&oacute;dico, los caf&eacute;s reci&eacute;n servidos... y Otto, haci&eacute;ndose un hueco, le entrega un peque&ntilde;o paquete rodeado por una cinta roja con su lazo, a modo de presente.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Como viajas tanto, te traigo un regalo vinculado con mi trabajo y apropiado para tu fren&eacute;tica vida</font></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/en-hotel-f-n-logo-copia_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">Sonriente e intrigado, Albert se dispone a abrirlo y queda sorprendido al encontrar dentro de la caja una especie de fiambrera con dos enganches de cierre, un asa arriba forrada de mimbre y lo que parecen otras dos asas que se adaptan a la forma ovalada del recipiente.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">No sale de la sorpresa, se lo toma a guasa aceptando lo que interpreta como una broma de Otto que, en sus ya muchos a&ntilde;os en esta tierra, lo considera un sevillano m&aacute;s, contagiado quiz&aacute; del car&aacute;cter dicharachero y bromista de los aut&oacute;ctonos.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Imagino que es para llevarme el almuerzo cuando voy a las minas - le comenta riendo -.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Tambi&eacute;n te puede servir para eso, pero hay mucho m&aacute;s. &Aacute;brela &aacute;brela &ndash; le induce-.</font></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/251423493.jpg" alt="Picture" style="width:100%;max-width:1026px" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">Y as&iacute; lo hace; desabrocha los cierres, quita la brillante y as&eacute;ptica tapa y en su interior encuentra una peque&ntilde;a plancha, tambi&eacute;n brillante, con dos asas plegables y forradas del mismo mimbre que las anteriores asas.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">No sale de su asombro.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Muy &uacute;til, pero no hay donde meterle carb&oacute;n para calentarla &ndash;dice observ&aacute;ndola y no exento de humor -</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- No te impacientes y contin&uacute;a con los descubrimientos &ndash; a&ntilde;ade Otto abri&eacute;ndole un nuevo compartimento en el que se encuentra una plataforma con un cable enrollado en su rededor y la base de enchufe que parece trif&aacute;sica.<br /><br />&#8203;Albert est&aacute; verdaderamente sorprendido ante aquel equivalente a una chistera de mago de la que no paran de salir cosas, porque sendas conexiones en ambos extremos del cable terminan el cuadro.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Otto coloca la planchita sobre la plataforma que se supone es la que acumula el calor y le explica.<br />&#8203;- Como ves ya puedes calentar la plancha y dado que en tus viajes te encontrar&aacute;s corriente el&eacute;ctrica de distintos voltajes, s&oacute;lo con girar la clavija accedes a 120, 150 o 220.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Me dejas asombrado. Y s&iacute;, debe ser verdaderamente &uacute;til en los viajes y adem&aacute;s y por lo que veo, este recipiente que contiene todo, intuyo que se convierte en un pr&aacute;ctico jarro para calentar l&iacute;quidos.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Bien has intuido.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Bueno, pues como observas por el grabado de la marca, mi compa&ntilde;&iacute;a, AEG, ha creado este modelo a modo de prototipo y son pocos lo que se han fabricado a&uacute;n. Antes de producirlo masivamente quieren saber la opini&oacute;n de escogidas personas y de los tres que me han enviado, el tuyo, el m&iacute;o y el que regalar&eacute; a otro amigo son los primeros en llegar a Espa&ntilde;a. Eso s&iacute;, tendr&aacute;s que transmitirme tus impresiones despu&eacute;s de darle uso.<br />&#8203;</font><font color="#d5d5d5" size="3">Albert, sonriente, se muestra agradecido y le promete que as&iacute; lo har&aacute;. No le faltan ganas de comprobar este adelanto.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">La conversaci&oacute;n contin&uacute;a en torno a la importancia que tendr&iacute;a para el desarrollo de la miner&iacute;a en la Sierra Morena que les llegara un buen servicio el&eacute;ctrico. Y m&aacute;s que salvar las dificultades orogr&aacute;ficas para dar esa distribuci&oacute;n a la zona, pensar en una peque&ntilde;a central hidroel&eacute;ctrica aprovechando precisamente los recursos h&iacute;dricos de los que aquel paisaje est&aacute; dotado. Debaten sobre el h&aacute;ndicap de la poca poblaci&oacute;n de la comarca y la falta de centros productivos que hicieran rentable la inversi&oacute;n, etc. etc.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Por otro lado no dejan de manifestar sus temores por el clima beligerante que se respira m&aacute;s all&aacute; de los Pirineos y el riesgo de que tanto armarse les lleven al desastre aunque por otras, puede que esa misma raz&oacute;n los contenga.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Albert se abre de brazos con expresi&oacute;n interrogante contemporizando que aunque su empresa se dedique, entre otras, a fabricar ca&ntilde;ones, &eacute;l prefiere la paz. El pragmatismo es imprescindible&nbsp;cuando las circunstancias son complejas o inciertas.</font></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/375896038.jpg" alt="Picture" style="width:100%;max-width:867px" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">Veloz pasa el tiempo y hoy se ha prolongado este encuentro m&aacute;s de lo habitual debido al novedoso &ldquo;kit de planchado&rdquo;. Son las 11:00 y ambos se levantan para continuar con los respectivos compromisos de la jornada festiva. En la despedida est&aacute;n cuando un empleado del hotel se les acerca y en una peque&ntilde;a bandeja entrega a Albert lo que se aprecia es un telegrama.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">La palidez de su cara al leerlo inquieta a Otto y el desconcierto es absoluto cuando lo relee en voz alta con tr&eacute;mula voz: &ldquo;<em>Heute um 10:45 Uhr wurden Erzherzog Franz Ferdinand von &Ouml;sterreich und seine Frau ermordet. Kriegserkl&auml;rung steht unmittelbar bevor. R&uuml;ckkehr dringend erforderlich.&ldquo;</em></font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">(Hoy 10:45 asesinado archiduque Francisco Fernando de Austria y esposa. Inminente declaraci&oacute;n guerra. Vuelva urgente).</font></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/645937187.jpg" alt="Picture" style="width:100%;max-width:883px" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5"><strong><font size="4">MEDIA VIDA</font></strong><br /><font size="3">Cierto, ha sido desmesurado lo vivido hasta hoy y a su cabeza vuelven recuerdos terribles de tan cruenta contienda en la que particip&oacute; acab&aacute;ndola de capit&aacute;n.</font></font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Recuerda la llegada a este sur de Espa&ntilde;a, ligero de equipajes y c&oacute;mo vuelve no solo cargado de equipaje, tambi&eacute;n de nostalgias aunque satisfecho por cuanto ha llevado a cabo para su empresa y que ahora, en este 1926, en el que no cesa la inestabilidad en Europa, lo reclama para otra aventura.&nbsp;&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Los &uacute;ltimos a&ntilde;os los ha pasado en El Pedroso, viviendo c&oacute;modamente en la casa familiar de su proveedor y ya amigo, Jos&eacute; Guerra, que le ofreci&oacute; dos amplias habitaciones en la planta superior para que se acomodara. Y todo "por culpa" del mineral de hierro de las minas de San Manuel y otra menor en Cazalla, de las que este empresario tiene la concesi&oacute;n, su calidad supera con creces lo que hay por la zona y mucho m&aacute;s all&aacute;, as&iacute; que es raz&oacute;n de sobra para esta, que &eacute;l preve&iacute;a, prolongada estancia en El Pedroso.<br />El control del volumen de compra firmado requiere cada vez m&aacute;s su presencia de manera permanente y con la adecuaci&oacute;n para habilitar sus estancias, que ha concretado con su anfitri&oacute;n, piensa que sobrevivir&aacute; a este periodo que nunca ser&aacute; peor que el sufrido en la &ldquo;Der Weltkrieg&rdquo;.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Aunque la actividad minera no ha cesado, antes al contrario debido a la guerra europea, el pueblo no ha cambiado mucho desde la primera vez que lo visit&oacute;, pero los habitantes de esta casa disfrutan de un buen nivel de vida, incluyendo servicio de luz el&eacute;ctrica y agua corriente. Por su cuenta y gestionado con proveedores de la capital, ha terminado de amueblar, con todas las comodidades, las dos amplias habitaciones cedidas en la parte de arriba a las que hasta los nuevos cortinajes les dan la prestancia necesaria, y si a&ntilde;adimos el sol&aacute;rium, tambi&eacute;n adecuado a su gusto y la ampliaci&oacute;n del cuarto de ba&ntilde;o llevada a cabo bajo sus criterios pero esto s&iacute;, a costa del due&ntilde;o de la casa, nada tienen que envidiar a sus comodidades en el sevillano Hotel de Inglaterra.</font><br /><font size="3"><font color="#d5d5d5">Ha preferido no utilizar el servicio de la casa y, diariamente, una mujer del pueblo se acerca bien temprano cada ma&ntilde;ana a realizar en sus espacios las imprescindibles tareas dom&eacute;sticas.</font></font><font color="#d5d5d5"><br /><font size="3" style="">Ahora bien, pese a tanta comodidad y por su permanente trashumancia, siempre tiene dispuesto el peque&ntilde;o malet&iacute;n con los necesarios enseres de aseo y presentaci&oacute;n personal, pues rara es la semana que no ha de desplazarse a otros destinos o sencillamente a Sevilla y pasar uno o dos d&iacute;as en &ldquo;mi fonda&rdquo; como &eacute;l gusta llamar al mencionado hotel. Y no le falta raz&oacute;n pues en 1857, tras el derribo del Convento Casa Grande de San Francisco, se construy&oacute; la que entonces era la &ldquo;Fonda de Londres&rdquo;, que con el tiempo se convertir&iacute;a en el establecimiento m&aacute;s prestigioso de Sevilla ya con la denominaci&oacute;n de hotel referida. &iexcl;Qu&eacute; huerto tan magn&iacute;fico ten&iacute;an aquellos franciscanos! O eso le hab&iacute;a contado Roberto, el conserje, que fue parte de la Plaza Nueva por la que a primeras horas de la ma&ntilde;ana, como ya sabemos, acostumbraba a pasear. &Eacute;l, correspondi&eacute;ndole a tan preciada informaci&oacute;n en sus matutinas salidas, lo saludaba seg&uacute;n le viniera el d&iacute;a: Roberto, me voy a dar un paseo por la huerta... o: Roberto, me voy a meditar por el claustro.&nbsp;<br />&#8203;</font><br /></font><font size="3"><font color="#d5d5d5">Podr&iacute;a parecer que s&oacute;lo la austeridad hubiese marcado etapa tan importante de su vida, y no, ese matutino paseo por &ldquo;la huerta&rdquo; hab&iacute;a estado precedido en m&aacute;s de dos y tres&hellip; ocasiones por la placentera brisa de la madrugada paseando por las callejas de Triana de vuelta al hotel, a unas horas en las que ya se pierden los ecos de las guitarras y el aroma de la manzanilla va dejando paso al jazm&iacute;n y a la dama de noche que saltan alegres por encima de las tapias de alg&uacute;n patio de vecinos.</font></font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Desde aquella primera vez en que la curiosidad le hizo entrar al tablao y se sent&oacute; en una discreta mesa, hasta llegar a los recuerdos de hoy, Albert pas&oacute; de la elegante compostura al desenfado de relajar la corbata en amigable y fascinada charla con Remedios, la bailaora a la que no pudo aguantar la mirada de aquellos ojos negros a los que sucumbi&oacute;.<br /><br />No fue su &uacute;nico &ldquo;affaire&rdquo;, siempre discretos, pero que encend&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s su entusiasmo por estas veladas de la mano de su amigo, el gran maestro del duende, Realito, con el que trab&oacute; una sincera amistad formando parte de su c&iacute;rculo m&aacute;s &iacute;ntimo, el de la Sevilla m&aacute;s honda y aut&eacute;ntica.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">El malet&iacute;n mencionado m&aacute;s arriba, reposaba en una peque&ntilde;a mesita a la entrada de la ambivalente sala de estar y despacho pedrose&ntilde;os, mesita que parecer&iacute;a hecha para acogerlo y situada en el lugar adecuado para que no se le olvidase al salir, como si del Santo Grial se tratara pues en ella, adem&aacute;s de los objetos de aseo personal, va la caja met&aacute;lica con la planchita de viaje que le regalara en tan recordado y tr&aacute;gico d&iacute;a, su amigo Otto.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Recuerdos y m&aacute;s recuerdos.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Este traslado, no por inesperado dejaba de ser previsible, era uno m&aacute;s en su vida, tambi&eacute;n vividos en su &eacute;poca militar, as&iacute; que, al caso, se trataba de cumplir ordenes pero al servicio de causas civiles. Y a ese racional pensamiento se aferraba para que nada extra&ntilde;o irrumpiera en su disciplinada forma de ser.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Tras el gasto llevado a cabo en la adecuaci&oacute;n de las habitaciones y con tan precipitado regreso, su empresa, sorpresivamente, le pide que traslade todo el mobiliario y enseres adquiridos para adecuar sus estancias pedrose&ntilde;as, hasta Alemania, as&iacute; que desde ayer ya reposan muebles y ajuar bien embalados en las bodegas del carguero que tambi&eacute;n tomar&aacute; &eacute;l. Ha sido una ventaja que pudiera contratar un vag&oacute;n de mercanc&iacute;as que se uni&oacute; al tren que transportaba el mineral de hierro en los vagones tolva desde la estaci&oacute;n de El Pedroso hasta el puerto de Sevilla. Se trataba del inerte que quedaba tras la conflictiva ruptura del contrato y que tan compleja situaci&oacute;n le cre&oacute; con Jos&eacute; Guerra.</font></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/719475649.jpg" alt="Picture" style="width:100%;max-width:1026px" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">&Eacute;l partir&aacute; al d&iacute;a siguiente en el &oacute;mnibus que pasa por El Pedroso a las ocho de la ma&ntilde;ana, con lo que todo va cronometrado para trasladarse hasta el barco en taxi.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">No son muchos los diez minutos de retraso que lleva el tren desde que parti&oacute; de Gij&oacute;n y por la breve parada, se ve que el maquinista tiene intenci&oacute;n de recuperarlos.&nbsp;<br /><br />&#8203;A&uacute;n no se ha disipado el humo que nubla la llegada cuando un&nbsp;silbido agudo rasga el aire inm&oacute;vil de la ma&ntilde;ana. La locomotora, negra y poderosa, exhala una primera bocanada de vapor como un suspiro contenido por a&ntilde;os como si fuera c&oacute;mplice de las a&ntilde;oranzas de Albert. Las pesadas ruedas chirr&iacute;an al empezar a girar con un ritmo torpe, casi dudoso. El tren tiembla, se sacude, y luego avanza con solemnidad. Todo se mueve despacio&hellip; pero ya no hay vuelta atr&aacute;s. El viaje ha comenzado. La estaci&oacute;n de El Pedroso tambi&eacute;n le da su adi&oacute;s definitivo, los primero &aacute;rboles que discurren ante la ventanilla comienzan a diluir el pueblo en un eco lejano, una sombra fugaz.<br />Y por un momento siente que tambi&eacute;n lleva el alma cargada de equipaje, historias, recuerdos, un eterno quiz&aacute;s.<br />&#8203;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">A la llegada a Sevilla un mozo de estaci&oacute;n carg&oacute; las maletas m&aacute;s grandes en la carretilla mientras &eacute;l portaba su peque&ntilde;o malet&iacute;n en mano.&nbsp;</font>&#8203;</div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:right"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/415150535_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">No era un gran fumador, pero el hecho de liar un cigarrillo como le hab&iacute;an ense&ntilde;ado los mineros pedrose&ntilde;os, le relajaba, y era el momento. Sac&oacute; la petaca y el librito de papel Bamb&uacute; del estuche met&aacute;lico, deposit&oacute; la maletita delante de la carretilla para facilitar el liado y tras la manufactura, llev&oacute; el pitillo a sus labios para encenderlo, adelant&aacute;ndose para llamar al taxi mientras las bocanadas de humo se dilu&iacute;an mezclado ya en la fren&eacute;tica vor&aacute;gine de la estaci&oacute;n.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">El taxista carga todo ayudado del mozo que ha trasportado el equipaje, refrendando con &eacute;l y con su cliente que son tres el n&uacute;mero de bultos cargados. Ni el maletero es consciente de que falta una maletita que no carg&oacute; y que tampoco observ&oacute; como se ca&iacute;a poco despu&eacute;s de que Albert la dejara delante de las dem&aacute;s para liar el cigarrillo, ni ahora su due&ntilde;o est&aacute; atento al recuento.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Y en marcha.<br />&#8203;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">El taxista ve el tumulto de la detenci&oacute;n de un rapaz por dos polic&iacute;as, mientras cae al suelo y una peque&ntilde;a maleta vuela desde sus infantiles manos, comentando con su cliente lo que sucede sin que el pasajero le preste mucha atenci&oacute;n.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- El pan nuestro de cada d&iacute;a, se&ntilde;or. De raterillos y rateros estamos bien servidos.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Y as&iacute; el veh&iacute;culo emprende el camino al puerto sevillano donde Albert se reencontrar&aacute; con el mismo carguero que lo trajo por primera vez hasta aqu&iacute;, eso s&iacute;, al igual que &eacute;l, con sus motores y turbinas m&aacute;s desgastados y salobres, pero despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, seguro que con el camino aprendido para devolverlo con bien a su origen.&nbsp;<br />&#8203;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Ya en su camarote, no pone inter&eacute;s en los detalles, tambi&eacute;n para &eacute;l han sido muchas las idas y venidas y sabe que son al menos siete d&iacute;as de austeridad franciscana (pero sin su huerto) hasta llegar a Hamburgo. Espera que las aguas gallegas no le obliguen, como en la vez anterior, a devolver al mar desayuno, almuerzo y cena para regocijo de los peces por tan generoso y nutritivo regalo.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5"><font size="3" style=""><font style="">Dispuesto a afrontar lo que del oc&eacute;ano viniera en este regreso, sali&oacute; a cubierta a oler por &uacute;ltima vez el perfume a azahar que los naranjos sevillanos esparc&iacute;an por doquier. Un perfume que por siempre llevar&iacute;a asociado a la nostalgia y que tambi&eacute;n le trasladaba hasta aquel amor frustrado, aunque Amparo solo usara &ldquo;Chypre&rdquo; la fragancia que el perfumista Fran&ccedil;oise Coti lanzara en 1917 con fonde de musgo de roble mas la complejidad de la algalia, pachuli, styrax, incienso y, qui&eacute;n sabe cu&aacute;nta seducci&oacute;n m&aacute;s&nbsp;le hab&iacute;a explicado aquella vendedora de la&nbsp;</font></font><font size="3" style="">&#8203;</font><font size="3" style=""><font style="">perfumer&iacute;a berlinesa cuando, sabiendo de esta preferencia de Amparo, nuestro ingeniero se lo trajo de regalo a la vuelta de uno de sus viajes. Demasiada complejidad, quiz&aacute; como la imposible relaci&oacute;n con su destinataria, que por encima de aquellas notas de seducci&oacute;n, ejerci&oacute; tan fuerte atractivo en &eacute;l, cosa que no se produjo a la rec&iacute;proca.&nbsp;</font>Hay que reconocer que si por el aroma fuera, Albert no hab&iacute;a pasado de la loci&oacute;n para despu&eacute;s del afeitado y muy</font></font></div>									</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;">											<div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5"><font size="3">El puerto de Sevilla bulle con ecos de voces, silbatos y gaviotas, pero en su pecho reina un silencio denso, mezcla de expectativa y extra&ntilde;o arraigo a esta tierra. Quiz&aacute; sea eso lo que le abstrae del entorno y vuelve al fragante pero sencillo azahar que ahora se mezcla en las pituitarias de Albert con los aromas de los montes donde lo llevaba su oficio. El tomillo, el romero, el cantueso y la jara y hasta la miel de encina jugaban un papel en aquella f&oacute;rmula de la nostalgia al abandonarse en el recuerdo de las sierras de El Pedroso donde adem&aacute;s, el sudor de los mineros terminaban de conformar el almizcle que lo un&iacute;a todo. Y ciertamente, de este no faltaba en las duras condiciones de vida que, por otras, &eacute;l hab&iacute;a inducido para mejorar en todo lo posible.&nbsp;&nbsp;</font></font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">As&iacute; que se equivocaba Jos&eacute; Guerra cuando comentaba entre los suyos, que &ldquo;Artur Weyer se fue con lo mismo que vino&rdquo;, quiz&aacute; su car&aacute;cter reservado enga&ntilde;&oacute; al empresario, pues el alem&aacute;n llevar&iacute;a por siempre en su alma un trozo de tanto vivido en aquel remoto pueblecito andaluz al que lleg&oacute; con tantas reticencias pero del que se fue con tanta nostalgia.&nbsp;Aunque &iquest;puede que que el padre de su amada pensara que vino soltero y soltero se fue?</font><br /><br /><strong style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="4">MAR&Iacute;A LA LAVANDERA</font></strong><br /><font color="#d5d5d5" size="3">El primoroso r&oacute;tulo sobre la puerta, daba oficialidad a aquel cuarto que en principio solo era un a modo de desv&aacute;n, donde iban a parar los olvidos, que no los desafectos.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Mariano Gonz&aacute;lez, el jefe de estaci&oacute;n de Plaza de Armas, quer&iacute;a dotar a este nuevo espacio con criterios racionales al servicio de los viajeros. Por ello, hab&iacute;a puesto empe&ntilde;o en que contara con cuanto fuera necesario incluyendo un libro de normas que daban soluci&oacute;n a cualquier pregunta que pudiera hacerse el responsable de la que ya se titulaba OFICINA DE OBJETOS PERDIDOS.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Mar&iacute;a la lavandera era conocida como asidua viajera a la capital. Una vez en semana hac&iacute;a el recorrido El Pedroso &ndash; Sevilla y viceversa. Aunque su marido Rafa&eacute; trabajaba en las minas, hab&iacute;a encontrado la manera perfecta para ganarse el pan no solo con sus tareas del hogar y la limpieza en alguna casa, de modo que result&oacute;&nbsp; buena f&oacute;rmula el a&ntilde;adirle el lavado de la ropa de familias sevillanas con recursos y devolverla en pocos d&iacute;as limpia y planchada, con olor al espliego donde se secaba tendida al sol en el paraje de la Madro&ntilde;era. El agua de la sierra, el jab&oacute;n casero y una buena piedra de porrilla a modo de refregador, no hac&iacute;an el resto, ella y su hija mayor, que a la saz&oacute;n ten&iacute;a catorce a&ntilde;os, se dejaban los nudillos de las manos para juntar esos elementos y obtener el primoroso resultado final, tan apreciado por su clientela.<br />&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Esa ma&ntilde;ana hab&iacute;an visto a &ldquo;Don Alberto&rdquo; (como ella llamaba al ingeniero alem&aacute;n) que por desgracia se marchaba para no volver, perdiendo a un buen cliente en su mismo pueblo.&nbsp;Poco hab&iacute;a que hacer ya en las habitaciones vac&iacute;as a excepci&oacute;n del somier y el colch&oacute;n, pero su empleador le hab&iacute;a demandado que diera un &uacute;ltimo repaso de limpieza y dejara todo en orden aunque nada hubiera que ordenar. Con la entrega de un generoso regalo econ&oacute;mico, Mar&iacute;a lo despidi&oacute; con l&aacute;grimas en los ojos mientras le besaba las manos agradecida.&nbsp;</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Poco despu&eacute;s, ella y sus dos hijos, cargando con tres grandes cestas de ropa impoluta, tambi&eacute;n sub&iacute;an al tren diciendo adi&oacute;s a Don Alberto que a lo lejos ya entraba al vag&oacute;n de primera clase. Mar&iacute;a busc&oacute; acomodo en tercera, all&aacute; al final del convoy casi llegando al Puente de la V&iacute;a.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">En esta ocasi&oacute;n la acompa&ntilde;aba, adem&aacute;s de su hija, Rafal&iacute;n, el hermano que le sigue en edad, para poder transportar las dos cestas, m&aacute;s la que la madre llevaba en la cabeza. Toda una odisea para subir al vag&oacute;n tama&ntilde;a mercanc&iacute;a que no por repetida esta situaci&oacute;n, deja de tener su enjundia. Con su gracejo, ha conseguido tener de c&oacute;mplices a cuantos revisores hacen la Ruta de la Plata, permiti&eacute;ndole que las cestas, situadas una sobre otras, ocupen el espacio muerto de la plataforma entre vagones, ahorr&aacute;ndole el costo de facturarlas. En tal circunstancias, bien se cuida Mar&iacute;a de que la carbonilla no arruine tanto esfuerzo y sendas bolsas de tela protegen las prendas&nbsp;dentro de las cestas.<br />&#8203;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">A la llegada a Sevilla, andando por el and&eacute;n, observa como los viajeros que la preceden esquivan una peque&ntilde;a maleta que reconoce enseguida.&nbsp;&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iexcl;Es la maletita de aseo de &ldquo;Don Alberto&rdquo;! Exclama azorada.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Le dice a Rafal&iacute;n que la coja y salga corriendo a ver si alcanza a su due&ntilde;o. Esa carrera se ver&aacute; interrumpida al salir de la estaci&oacute;n cuando dos polic&iacute;as paran en seco al chaval poni&eacute;ndole uno de ellos la zancadilla que lo hace caer y, consecuentemente, propiciar el vuelo de la peque&ntilde;a maleta unos metros m&aacute;s all&aacute;. No es la primera vez ni ser&aacute; la &uacute;ltima, que un r&aacute;pido ladronzuelo se apropia de lo ajeno para emprender los cien metros libres. Este no ha llegado ni a veinticinco, dialogan ufanos los agentes tras haber cobrado &ldquo;su presa&rdquo;.&nbsp;</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Si hubiera ocurrido pocos minutos antes, el recorrido a&eacute;reo de la maletita habr&iacute;a dado de lleno en Albert Weyer que ya, y en el taxi, part&iacute;a hacia el Puerto de Sevilla cargado de equipaje hasta en la vaca.&nbsp;</font>&#8203;</div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0px;margin-right:10px;text-align:right"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/388168790_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">Llev&oacute; su tiempo deshacer el entuerto con los agentes pues trasladados, madre, hijos, cestas de ropa y maletita a las dependencias que la polic&iacute;a ten&iacute;a en la misma estaci&oacute;n, resultaba imposible convencerlos de que no hab&iacute;a &ldquo;malas jindamas&rdquo; por parte del detenido. Y esa y no otra era la situaci&oacute;n de Mar&iacute;a y sus hijos hasta que lleg&oacute; el Jefe de Estaci&oacute;n al que la mujer reclamaba con insistencia a modo de avalista que demostrara su honradez. Una vez all&iacute;, Mar&iacute;a vuelve a explicar las circunstancias y en un rasgo de buena voluntad y candidez, pretende que lleven la maletita al puerto de Sevilla y busquen a &ldquo;don Alberto&rdquo; para entreg&aacute;rselo. O que la dejen a ella hacerlo. Finalmente y bajo la responsabilidad de Don Mariano, pero custodiada por &ldquo;estos dos se&ntilde;ores que son&nbsp;<em>mu</em>&nbsp;amables&rdquo; como constantemente llama a los polic&iacute;as nuestra lavandera, deciden trasladarse hasta aquella flamante OFICINA DE OBJETOS PERDIDOS donde, ante el responsable de la misma, mas el Jefe de Estaci&oacute;n y sus captores, Mar&iacute;a repite una y otra vez la importancia de entregarla r&aacute;pidamente a su due&ntilde;o, enumerando repetidamente y con detalle su contenido como si de una letan&iacute;a se tratara.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">En efecto, este caso no viene reflejado en el manual, reconoce Mariano a su subordinado.&nbsp;</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Se miran polic&iacute;as y empleados del ferrocarril por ver qui&eacute;n da la soluci&oacute;n. Pero todos saben que aquella madre no va a permitir que se lleven preso a su v&aacute;stago por muy mala fama que se le suponga a un desali&ntilde;ado chiquillo corriendo con una maletita.&nbsp;&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Venga don Mariano &ndash; le inquiere ella al jefe de estaci&oacute;n &ndash; d&iacute;gales a estos se&ntilde;ores que la abran y ver&aacute;n que digo la verdad.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Y un polic&iacute;a, sin m&aacute;s dilaci&oacute;n, harto de tanto o&iacute;r la misma cantinela hace saltar las dos d&eacute;biles cerraduras con una peque&ntilde;a navaja.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Sin pensarlo dos veces, Mar&iacute;a abre la maletita y va extrayendo el contenido repitiendo a la vez cuanto ya hab&iacute;an o&iacute;do, ni se sabe cuantas veces:</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Os lo dije o no os lo dije?, aqu&iacute; est&aacute;n sus zapatillas, sus dos peines, su barra de afeitar y su maquinilla, m&iacute;renla, mon&iacute;sima en esta cajita as&iacute; de chica, dos cepillos con los que se frota los dientes con la pasta de ese tubo y el bote con el l&iacute;quido verde pa la boca, el de bicarbonato, el de colonia con un n&uacute;mero y el otro bote que se echa despu&eacute;s de afeitarse, su albornoz y una toallita reci&eacute;n lav&aacute; y planch&aacute; y el espejito que le compr&eacute; porque se le rompi&oacute; el que trajo y eso da mal fario. Y por cierto, tambi&eacute;n&nbsp; esa plancha del diablo que tiene&nbsp;<em>met&iacute;a</em>&nbsp;en una fiambrera, que en vez de ponerle carb&oacute;n la enchufa y la calienta.</font><br /></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/908546313_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">Ante el asombro de los&nbsp; vigilantes del orden p&uacute;blico y las socarronas sonrisas del Jefe de Estaci&oacute;n y el responsable de Objetos Perdidos, nada extra&ntilde;ados de que Mar&iacute;a dijera la verdad, los cargos contra&nbsp; &ldquo;Rafal&iacute;n el hijo de la lavandera&rdquo; se disiparon al momento.&nbsp;Y a la vista de la rid&iacute;cula situaci&oacute;n en la que se quedaron sus captores, no exentos de prejuicios, Mariano, antes que &ldquo;las fuerzas del orden&rdquo; dijera la &uacute;ltima palabra, sentenci&oacute;:&nbsp;&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Mar&iacute;a, aqu&iacute; pone la direcci&oacute;n del Sr. Albert Weyer en Alemania, pero el remitente figura que es Don Jos&eacute; Guerra en calle de la Estaci&oacute;n, 15 de El Pedroso. As&iacute; que cuando hoy vuelvas de tus tareas en Sevilla y antes de coger el tren para tu pueblo, pasas por esta oficina y te llevas la maletita para entreg&aacute;rsela a Don Jos&eacute; en persona y que &eacute;l ya disponga. Y atiende, no saques billetes porque hoy t&uacute; y tus hijos ten&eacute;is la vuelta a casa gratis. Ahora te los doy. Eso s&iacute;, que don Jos&eacute; te firme el recibido de la maletita y su contenido y me lo traes el pr&oacute;ximo d&iacute;a.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Usted iba&nbsp;<em>pa</em>&nbsp;rey Salom&oacute;n don Mariano &ndash; se expres&oacute; Mar&iacute;a agradecida mientras le cog&iacute;a las manos y bes&aacute;ndoselas, le propuso echarle la buenaventura.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- No soy gitana don Mariano, pero s&eacute; echar la buenaventura.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Deja, deja, hoy ya vamos bien de venturas y buenas aventuras, que con tanto rigor, a saber cu&aacute;ntos rateros han dejado pasar &ldquo;estos se&ntilde;ores tan amables&rdquo; &ndash; dijo con retint&iacute;n mirando con sorna a los polic&iacute;as.-</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">No debieron entender la iron&iacute;a aquellos sesudos sabuesos, presos a&uacute;n del desconcierto ante aquel peculiar juez y su sentencia, que sin m&aacute;s y al un&iacute;sono daban por acatado el veredicto.&nbsp;</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Y como el lector imagina, nuestra lavandera cumpli&oacute; el encargo con presteza, yendo directa desde la estaci&oacute;n del pueblo a la cercana casa del empresario minero. Este no sal&iacute;a de su asombro y de no ser por el membrete del papel que hab&iacute;a de firmar y la redacci&oacute;n tan oficial de aquel escrito a m&aacute;quina, no habr&iacute;a accedido a dejar la importante tarea que lo ocupaba para recibir personalmente a Mar&iacute;a la lavandera.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Incr&eacute;dulo abri&oacute; la peque&ntilde;a maleta para comprobar el contenido que se citaba en el papel al tiempo que Mar&iacute;a le cuenta la desgracia vivida en Sevilla y, perentoriamente, advierte de la importancia de que &ldquo;Don Alberto&rdquo; reciba su maletita cuanto antes.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Jos&eacute; Guerra, sin apartar los ojos de aquellos sencillos objetos, se preguntaba perplejo el porqu&eacute; Albert se llevaba una fiambrera. Quiz&aacute; alg&uacute;n producto serrano le hab&iacute;a cautivado, pero en la retah&iacute;la que aquella mujer le repet&iacute;a abri&oacute; la que parec&iacute;a, eso, una fiambrera y asombrado encontr&oacute; la planchita referida. Jam&aacute;s pens&oacute; que tan peque&ntilde;o recipiente pudiera contener semejante artefacto.&nbsp;Y por un momento crey&oacute; que estaba entrando en la intimidad de su cliente, amigo y hu&eacute;sped.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Pese a todo, su mente segu&iacute;a en la importante transacci&oacute;n que le ocupaba en aquel momento, pues las toneladas de mineral de hierro que estaban cargando en la estaci&oacute;n y que saldr&iacute;an en fecha fijada rumbo a Inglaterra, pesaban m&aacute;s que aquel ajuar de viaje de su teut&oacute;n amigo.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Mar&iacute;a, no se preocupe, seguro que &ldquo;Don Alberto&rdquo; como usted le llama ya va surcando esos mares de Dios y en el propio barco le habr&aacute;n procurado cuanto necesite.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">No estaba muy conforme Mar&iacute;a, as&iacute; que le encomend&oacute;&nbsp;un encargo.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Don Jos&eacute;, lo comprendo, pero no me quedo conforme, as&iacute; que como usted viaja mucho, haga el favor de entreg&aacute;rselo en persona en cuanto lo vea.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Qued&oacute; as&iacute; la cosa, pero no pasaron quince d&iacute;as cuando en conversaci&oacute;n telef&oacute;nica entre el ingeniero de minas y el empresario afincado en El Pedroso, &eacute;ste le cuenta la historia de su maletita.&nbsp;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Conmovido ante la honradez de Mar&iacute;a, le pide a su amigo que se la haga llegar a la mujer como recuerdo de su parte y en agradecimiento por tanta honestidad y cuanto bueno le sirvi&oacute; en su estancia pedrose&ntilde;a. Y aunque fuera peque&ntilde;ita, que procurara usar aquella plancha por lo pr&aacute;ctica que le resultar&aacute;.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Albert Weyer no sabr&iacute;a nunca que en la humilde casa de los Romero Monje, en el extrarradio del pueblo, jam&aacute;s entr&oacute; la electricidad y a&uacute;n pasar&iacute;a una generaci&oacute;n hasta que una buj&iacute;a de 25 vatios alumbr&oacute; la mesa camilla.<br /><br />&#8203;</font><font color="#d5d5d5"><strong><font size="4">CHRISTIAN DIOR Y SU FAMOSO VESTIDO TAILLEUR BAR</font></strong><br /><font size="3">Aquel d&iacute;a de Mayo de 1950, una nieta de nuestra protagonista, ha terminado de confeccionarse el traje de chaqueta con el que se va a casar al d&iacute;a siguiente.</font></font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Abuela, sabes qu&eacute; te digo, que voy a planchar el traje con la planchita de don Alberto.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Muy bien -dice la abuela Mar&iacute;a sabiendo que es un imposible- pero despu&eacute;s deja todo recogido, que ese hombre volver&aacute; alguna vez y no quiero yo que se encuentre la maletita desordenada.<br />&#8203;Pese a que, tantos a&ntilde;os atr&aacute;s, Jos&eacute; Guerra le comunicara que era un regalo de Albert Weyer, bien claro le qued&oacute; al empresario que en cuanto volviera su amigo por el pueblo, le entregar&iacute;a la maleta que... &iexcl;menudo regalo! un trasto m&aacute;s encima del armario.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">A punto hemos estado de acabar esta historia con un disgusto. Macarena conecta las clavijas triples de la base a la hembra del aparato donde indica 125 y hasta aqu&iacute; todo bien. Del techo, junto a la tira de papel atrapamoscas, cuelga&nbsp; la bombilla y su portal&aacute;mparas, de aquellos que tambi&eacute;n ten&iacute;an para enchufar. Lo sujeta con una mano y con la otra mete la clavija del otro extremo del artilugio en el mencionado enchufe&nbsp; y&hellip; un gran chispazo la hace retroceder fundiendo adem&aacute;s los plomos.</font><br />&#8203;<br /></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/511479217_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">El grito de Macarena deja impasible a la abuela Mar&iacute;a, que r&iacute;e con ganas mientras toma a sorbitos el caf&eacute; de achicoria.<br />&#8203;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Hubo boda al d&iacute;a siguiente. Y la novia luci&oacute; un traje de chaqueta planchado con aquella otra plancha de carb&oacute;n que tanto desgast&oacute; Mar&iacute;a.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Macarena iba mon&iacute;sima con un modelo de Christian Dior. Para la ocasi&oacute;n se hab&iacute;a comprado la revista &ldquo;El hogar y la moda&rdquo; en la tienda de &ldquo;Lorenzo el de la droguer&iacute;a&ldquo;. Dentro estaba el patr&oacute;n de su vestido y no le fue dif&iacute;cil enjaretar todo con la ayuda de su vecina la costurera... Eso s&iacute;, con sumo cuidado repint&oacute; la portada cambiando el negro de la falda y el sombrero por un verde oliva y a&ntilde;adi&eacute;ndole una rejilla blanca en la cara. Enti&eacute;ndase que no le falt&oacute; la ayuda del comerciante que en una paque&ntilde;a latita prepar&oacute; el color tal que ella quer&iacute;a y provey&oacute; de finos pinceles.</font><br /></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/960570136.jpg" alt="Picture" style="width:100%;max-width:468px" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">El titular de la revista anunciaba aquel ic&oacute;nico vestido como&nbsp;<em>&ldquo;UNA SILUETA FEMENINA Y ELEGANTE&rdquo;</em>&nbsp;y el texto lo describ&iacute;a al detalle en el interior:</font><br /><font color="#d5d5d5"><font size="3">&ldquo;<em>Chaqueta de seda salvaje color marfil, muy entallada y largo por debajo de la cadera, escote en pico con cuello de punta y hojas del delantero vueltas a modo de solapa, con corte de pecho vertical y espalda con dos costadillos y costura central.</em></font><br /><font size="3"><em>Falda largo a media pierna realizada en tafet&aacute;n (esterilla cresponada) de algod&oacute;n mercerizado color negro. Toda ella tableada hacia la izquierda con tablas en plisado "pliss&eacute; du soleil" de diferente ancho, en la cintura dos cent&iacute;metros y en el bajo cuatro cent&iacute;metros.&rdquo;</em></font></font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Hija m&iacute;a, ser&aacute;s&nbsp;<em>mu</em>&nbsp;buena cosiendo, pero lo dejas&nbsp;<em>to</em>&nbsp;por medio y aqu&iacute; est&aacute; la abuela Mar&iacute;a&nbsp;<em>pa</em>&nbsp;<em>recog&eacute;</em>.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Arregl&oacute; "los plomos", como por all&iacute; llamaban a los fusibles y ya con luz, cuidadosamente limpi&oacute; el chamuscado de la clavija. Volvi&oacute; a enrollar el cable sobre la base que meti&oacute; en el recipiente, coloc&oacute; la siguiente plataforma y la planchita en su interior, puso la tapa, cerr&oacute; con sus trabillas y volvi&oacute; a colocarlo todo en la maletita tal que hiciera aquel 2 de Abril de 1925. Como pudo se subi&oacute; a una silla dejando la peque&ntilde;a maleta encima del ropero mientras se preguntaba por d&oacute;nde andar&aacute; este pu&ntilde;etero alem&aacute;n que a&uacute;n no ha tenido tiempo de recogerla.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Eso s&iacute;, su nieta iba preciosa. L&aacute;stima que la vieran tan pocos en el pueblo pues la boda se celebr&oacute; antes del amanecer porque los novios ten&iacute;an que irse&nbsp;en el &oacute;mnibus de las ocho de la ma&ntilde;ana para Sevilla. Mar&iacute;a les hab&iacute;a pagado la pensi&oacute;n para la noche de bodas. Conste que la invitaci&oacute;n en el casino a chocolate con churros para toda la familia la pag&oacute; el padre del novio.</font><br /><font size="3"><font color="#d5d5d5">&iquest;Que c&oacute;mo lleg&oacute; a mis manos aquella planchita metida en una fiambrera? Bueno, esa es otra historia, o mejor, la continuaci&oacute;n de esta, que sin m&aacute;s dilaci&oacute;n os cuento sin entrar en detalles que por hoy ya est&aacute; bien.&nbsp;</font></font><font color="#d5d5d5"><br /><br /><strong style=""><font size="4">RASTREANDO POR EL JUEVES</font><br /><font size="3">&#8203;</font></strong></font><font size="3"><font color="#d5d5d5">El Jueves 22 de mayo de 2025 hac&iacute;a un d&iacute;a espl&eacute;ndido en Sevilla, una ma&ntilde;ana de paseo de las que vislumbras amenas charla delante de una cervecita en Casa Vizca&iacute;no tras dar una vuelta por los puestos de &ldquo;El Jueves&rdquo;.</font></font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Dicen que ya no se encuentra nada de inter&eacute;s por all&iacute;, que ya no es lo que era, que solo hay reproducciones, que, que y que&hellip; &iquest;Y qu&eacute;? Pues que este jueves nos vamos al Jueves.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Y all&iacute; que estamos picoteando por los puestos cuando la fresca ma&ntilde;ana da paso a la&nbsp;<em>sole&aacute;</em>&nbsp;que nos abraza y abrasa c&aacute;lidamente. &iexcl;Qu&eacute;&nbsp;<em>cal&oacute;!&nbsp;</em>Y ah&iacute;, justo ah&iacute; apareci&oacute; en el &uacute;ltimo puesto del recorrido.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Que es eso?</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Parece una caja antigua de esterilizaci&oacute;n.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Con asas de mimbre? Qu&eacute; raro.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Entonces es una fiambrera de campa&ntilde;a.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;As&iacute; de brillante? Me extra&ntilde;a.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Puedo?</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Puede.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Qu&eacute; cosa m&aacute;s curiosa. &iquest;No?</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- S&iacute;, es rara, s&iacute;.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Y de d&oacute;nde saldr&aacute;n estas cosas?</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Averigua.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- En este caso est&aacute; to averiguao.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;No me diga? Cuente cuente.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Eso era de una tatatara&hellip;buela m&iacute;a. Bueno de ella no, de un alem&aacute;n que se lo regal&oacute;. Si os lo qued&aacute;is os cuento la historia.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Me lo quedo. Pero con este solano&hellip; como sea muy larga la historia nos vamos a tostar.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Eso se arregla en el Vizca&iacute;no con tres cervezas&hellip; que ya son las dos y estoy recogiendo antes de que se me tueste la mercanc&iacute;a.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Pues que sean.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Ea, recojo y all&iacute; nos vemos.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Y all&iacute; nos vimos&hellip; y no dieron las tres y las cuatro y las&hellip;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">No, no nos desnudamos como dice la canci&oacute;n de Sabina, pero Mar&iacute;a, la lavandera de El Pedroso, sabe que la fiambrera con la planchita de Albert Weyer la ha dejado su tatatara&hellip; nieto en buenas manos.<br />&#8203;</font></div><div id="145678198234585161"><div><style type="text/css">	#element-b0f96889-545c-4a70-a626-6552b830460d .colored-box-content {  clear: both;  float: left;  width: 100%;  -moz-box-sizing: border-box;  -webkit-box-sizing: border-box;  -ms-box-sizing: border-box;  box-sizing: border-box;  background-color: rgba(141,120,36,0.4);  padding-top: 20px;  padding-bottom: 20px;  padding-left: 20px;  padding-right: 20px;  -webkit-border-top-left-radius: 0px;  -moz-border-top-left-radius: 0px;  border-top-left-radius: 0px;  -webkit-border-top-right-radius: 0px;  -moz-border-top-right-radius: 0px;  border-top-right-radius: 0px;  -webkit-border-bottom-left-radius: 0px;  -moz-border-bottom-left-radius: 0px;  border-bottom-left-radius: 0px;  -webkit-border-bottom-right-radius: 0px;  -moz-border-bottom-right-radius: 0px;  border-bottom-right-radius: 0px;}</style><div id="element-b0f96889-545c-4a70-a626-6552b830460d" data-platform-element-id="848857247979793891-1.0.1" class="platform-element-contents">	<div class="colored-box">    <div class="colored-box-content">        <div style="width: auto"><div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3" style="color:rgb(213, 213, 213)">Algunas de las relaciones entre los personaje y todo lo dem&aacute;s en torno a "la fiambrera", forma parte del imaginario y de esa inspiraci&oacute;n que contienen los antiguos objetos en su espera paciente (sobre aceras o improvisados puestos de chamarileros) a que alguien los rescate, sabedores que en ellos siempre hay una historia, imaginada, real, ambas cosas o &iexcl;a saber!</font><br /><font size="3" style="color:rgb(213, 213, 213)">Pero de todas las verdades que aqu&iacute; son, de la que no hay duda es que puedes ver "la aut&eacute;ntica fiambrera&rdquo; (con todo su aparataje), figurando ya entre los muchos objetos curiosos de mi colecci&oacute;n:&nbsp;<br />&#8203;<strong>PULSA EN LA IM&Aacute;GEN</strong></font></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"><a href='https://youtu.be/AEugTr9z8-4?feature=shared' target='_blank'><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/youtube-copia_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div></div>    </div></div></div><div style="clear:both;"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="5">AGRADECIDO:</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Este relato ha sido posible gracias a cuanto de cierto y documentado sobre Albert Weyer y El Pedroso ha tenido a bien aportarme Jos&eacute; M&ordf; Odriozola S&aacute;ez adem&aacute;s de largas charlas sobre la vida y obra de su proveedor, amigo &iexcl;y casero! Jos&eacute; Guerra. Mucho queda a&uacute;n por contar del ingeniero alem&aacute;n y a &eacute;l dejo la encomienda.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Sobre Otto Engelhardt, su entregada vida a la ciudad que lo acogi&oacute; y su triste final, asesinado en 1936, hay amplia informaci&oacute;n en internet. https://es.wikipedia.org/wiki/Otto_Engelhardt.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5"><font size="3" style="">No quiero dejar pasar el agradecimiento a mi buen amigo Winoco, autor de las fotograf&iacute;as,&nbsp;</font><font size="3" style="">all&aacute; por el siglo pasado,&nbsp;de la estaci&oacute;n de El Pedroso<font style=""><font style="">,&nbsp;</font>que dieron pi&eacute; a la acuarela de este tema que ilustra el relato. Dejo aparte al creador de las mismas con el que me une un v&iacute;nculo indisoluble.</font></font></font></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/860005201.jpg" alt="Picture" style="width:100%;max-width:525px" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"><a><img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/386604463.jpg" alt="Picture" style="width:100%;max-width:520px" /></a><div style="display:block;font-size:90%"></div></div></div><div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">NOTA: Para los que han recabado datos fehacientes de la historia minera de El Pedroso y expertos son en ello, decirles que este es un relato de ficci&oacute;n en el que se incluyen hechos y datos reales, si alguno no coincide con sus investigaciones, ruego su benevolencia al tiempo que les agradezco su correcci&oacute;n que con gusto atender&eacute;.&nbsp;</font><br /><br /><br /><em style="color:rgb(119, 119, 119)"><font color="#d5d5d5" size="3">Un relato de la serie:</font></em><br /><em style="color:rgb(119, 119, 119)"><font color="#d5d5d5" size="3"><strong>Mis paseos por Rastros y Jueves.</strong></font></em><br /></div>									</td>			</tr>		</tbody>	</table></div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Entre Marcelino y Segismundo]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/entre-marcelino-y-segismundo]]></link><comments><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/entre-marcelino-y-segismundo#comments]]></comments><pubDate>Sun, 23 Mar 2025 07:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/entre-marcelino-y-segismundo</guid><description><![CDATA[        	 		 			 				 					 						  A pocos domingos del de Ramos y con un sol espl&eacute;ndido tras tantas lluvias, escudri&ntilde;o en el Rastro&nbsp;el sue&ntilde;o de alguna ganga&nbsp;metiendo las manos&nbsp;entre la nostalgia, cuando de pronto apareci&oacute; &eacute;l. Ajado, eso s&iacute;, pero esta ma&ntilde;ana all&iacute; estaba aquel &aacute;lbum con todos sus cromos bien pegados en cada hoja, reclamando un nuevo due&ntilde;o. Me dio por pensar en el ni&ntilde;o que so&ntilde;&oacut [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/marcelino-cajon-fotos-copia2_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><font color="#d5d5d5">A pocos domingos del de Ramos y con un sol espl&eacute;ndido tras tantas lluvias, escudri&ntilde;o en el Rastro&nbsp;</font><span style="color:rgb(213, 213, 213)">el sue&ntilde;o de alguna ganga</span><font color="#d5d5d5">&nbsp;</font></font><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">metiendo las manos&nbsp;</font></span><font color="#d5d5d5" size="3">entre la nostalgia, cuando de pronto apareci&oacute; &eacute;l. Ajado, eso s&iacute;, pero esta ma&ntilde;ana all&iacute; estaba aquel &aacute;lbum con todos sus cromos bien pegados en cada hoja, reclamando un nuevo due&ntilde;o. Me dio por pensar en el ni&ntilde;o que so&ntilde;&oacute; en completarlo &iexcl;y lo consigui&oacute;!</font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/marcelino-web_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5"><font size="3">Lo imagin&eacute; saliendo del cine, conmovido por la historia y pregunt&aacute;ndole a sus padres si finalmente </font><em><font size="3">Marcelino pan y vino</font></em><font size="3">, se muere o el Se&ntilde;or lo lleva al cielo solamente para ver a su madre. La respuesta fue brutal: <em>las dos cosas.</em></font><br /><font size="3">De poco sirvieron las explicaciones de que</font><em> <font size="3">&hellip;el amor y la fe trascienden lo terrenal para que se cumplan los deseos m&aacute;s profundos&hellip;</font></em><br /><br /><font size="3">Otros jirones de vidas se acumulaban sobre la improvisada mesa del puesto del chamarilero. Y entre ellos una caja de viejas fotos: un ni&ntilde;o en buc&oacute;lico paisaje creado por alg&uacute;n fot&oacute;grafo con ingenio, el soldado en la mili con fusil en mano, otras de adustos uniformados, m&aacute;s all&aacute; la de los reci&eacute;n casados con la sonrisa justa para salir en la foto y que tantos a&ntilde;os permaneci&oacute; en el marco sobre el mueble-bar de formica que ten&iacute;an en el sal&oacute;n-comedor, aquella otra en que ella le promete amor eterno a la espera de que...</font><em>&nbsp;<font size="3">a la llegada de la presente te encuentres bien yo bien gracias a Dios&hellip;</font>&nbsp;</em><br /><font size="3">Sue&ntilde;os todos llenos de ilusiones pero que hab&iacute;an finalizado all&iacute;, como si fueran l&aacute;pidas en un cementerio olvidadas por parientes desafectos, llenas de jaramagos y flores marchitas. Quiz&aacute; aquel ni&ntilde;o de la foto era el due&ntilde;o del &aacute;lbum y ante la historia en la que el crucificado bajaba del madero, con el que Marcelino depart&iacute;a sus cuitas, so&ntilde;&oacute; con una muerte m&aacute;s trascendente. O quiz&aacute; la tuvieron la pareja de la foto de boda, de austero traje &eacute;l y vaporoso organd&iacute; ella&hellip;&nbsp; all&iacute; tambi&eacute;n estaban los sue&ntilde;os que alcanzaron unos o los que quedaron incumplidos para otros. Lo cierto es que todos hab&iacute;an acabado en aquella caja como si se tratara de un muestrario del olvido, el desafecto y la intrascendencia a la espera de que alg&uacute;n chiflado como yo los acogiera en el museo de la morri&ntilde;a. Pero resulta que esa tristeza siempre me abruma, as&iacute; que all&iacute; los dej&eacute;, entre los dedos de otro rebuscador de sue&ntilde;os o nostalgias, mientras Pablito Calvo segu&iacute;a en la portada extendiendo su mano con el trozo de pan que ofrec&iacute;a al crucificado a la espera del milagro por parte de los espectadores que, dicho sea de paso, no paraban de comer pipas sentados en aquellas sillas de enea del cine de verano, para disfrute de alguna que otra hemat&oacute;faga chinche.</font><br /><font size="3">Con todo, eran tiempos de sue&ntilde;os, por mucho que hoy chinche. Pero &iquest;qu&eacute; son los sue&ntilde;os?<br />&#8203;</font><br /><font size="3">A la vuelta de mi rastrense paseo, y tras una ma&ntilde;ana sin carga destacable, me acoge para un descanso la paz de San Mill&aacute;n y San Cayetano, iglesia de cien avatares entre Mendiz&aacute;bal, gabachos e incendiarios del 36 pro &ldquo;un mundo mejor&rdquo;.</font><br /><font size="3">Mi fe es ya muy d&eacute;bil, pero al ver a un Cristo lacerado, busco a Marcelino entre los bancos solitarios. El Cristo no porta la cruz, est&aacute; sujeto a ella que se yergue a su lado, clavada al suelo donde se retuerce una serpiente de infernales fauces. Bajo su pie izquierdo me llama la atenci&oacute;n un cr&aacute;neo. Pienso en la representaci&oacute;n simb&oacute;lica que el artista quiso transmitir. Me aventuro a pensar que el hombre-dios o Dios hecho hombre, humillado, vejado, lleno de llagas tras los azotes, finalmente y en esa actitud, demostraba haber vencido a la muerte. Y todo aquel sufrimiento lo hac&iacute;a por la humanidad en un acto redentor.</font></font></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/img-2640-683x1024-copia_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph"><font size="1">Cristo de Serradilla en San Mill&aacute;n y San Cayetano de Madrid. Foto de la web de la Parroquia del mismo nombre.</font></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5"><font size="3">Un turista ha entrado, se pasea por la solitaria iglesia y fotograf&iacute;a cuanto le atrae. Se para ante el Cristo de Serradilla (que as&iacute; se llama al que contemplo, copia del tan reconocido en este pueblo extreme&ntilde;o). Fotos de frente, de perfil, m&aacute;s cerca, m&aacute;s lejos... en alguna debo haber salido. Seguro. A Marcelino tambi&eacute;n le ha fastidiado esta intrusi&oacute;n que casi rompe la magia.<br />A veces, una iglesia abierta, para quienes anta&ntilde;o vivimos en la religi&oacute;n cotidiana, la de andar por casa, la ya olvidada de&nbsp;<em>ir a misa los domingos y fiestas de guardar</em>, o la de&nbsp;</font></font><em><font color="#d5d5d5" size="3">confesar los pecados al menos una vez al a&ntilde;o y comulgar por Pascua florida... no comer carne los viernes de cuaresma...&nbsp;</font></em><font color="#d5d5d5" size="3">y la de tantos olvidos...</font><em><font color="#d5d5d5" size="3">,</font></em><font color="#d5d5d5" size="3">&nbsp;a</font><font color="#d5d5d5" size="3">&nbsp;veces, digo,</font><em><font color="#d5d5d5" size="3">&nbsp;</font></em><font color="#d5d5d5" size="3">una iglesia abierta, nos brinda la oportunidad de la meditaci&oacute;n.&nbsp;<br />En este momento, solo estamos mi imaginado Marcelino y yo. Bueno, y el turista, que a estas alturas debe haber llenado de megas la tarjeta de almacenamiento de la c&aacute;mara con unas fotos que se perder&aacute;n en el ciberespacio sin, ni siquiera, tener la posibilidad de verlas en un puesto del Rastro, aunque mejor as&iacute;, que trascender para eso... mejor diluirse en p&iacute;xeles.<br /><br />Me quedo un rato m&aacute;s ante esta imagen de muerte y </font><font size="3" color="#d5d5d5">resurrecci&oacute;n&nbsp;</font><font color="#d5d5d5" size="3">pues, aunque tr&aacute;gica, es m&aacute;s esperanzadora que las otras de la ma&ntilde;ana, algunas hasta en papel baritado o a la alb&uacute;mina, nada importaba porque ya os dije que todas yac&iacute;an en aquella caja a modo de f&eacute;retro, eternamente muertas en el olvido.<br /><br />Miro a mi alrededor. Ya no hay nadie. Aun as&iacute; tengo la sensaci&oacute;n de que no estoy solo, pero ni a Marcelino percibo. La potencia del momento me conmueve, sin embargo y al instante, mi mente me traiciona, en vez de una oraci&oacute;n se acerca Segismundo con lo que le sopla al o&iacute;do Calder&oacute;n:<br /><em>(...)</em><br /><em>&iquest;Qu&eacute; es la vida? Un frenes&iacute;.</em><br /><em>&iquest;Qu&eacute; es la vida? Una ilusi&oacute;n,</em><br /><em>una sombra, una ficci&oacute;n,</em><br /><em>y el mayor bien es peque&ntilde;o;</em><br /><em>que toda la vida es sue&ntilde;o,</em><br /><em>y los sue&ntilde;os, sue&ntilde;os son.</em><br /><br />Salgo, el bullicio dominguero termina por romper con todo. Poco m&aacute;s all&aacute; me atrae un r&oacute;tulo en un portal: MEDITACI&Oacute;N PARA SER FELIZ</font><br /><font color="#d5d5d5"><em><font size="3">Taller de meditaci&oacute;n y mindfullness.<br />Curso de meditaci&oacute;n Zen.&nbsp;</font></em><br /><br /><font size="3">Y me da por preguntarme que a d&oacute;nde habr&iacute;a ido Marcelino, en este tiempo que hoy vivo, para recuperarse del dolor por la p&eacute;rdida de su madre. &iquest;Tambi&eacute;n al cielo o habr&iacute;a preferido este taller de MEDITACI&Oacute;N PARA SER FELIZ?<br /><br />&#8203;Nuevos tiempos.</font></font></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[LA ÚLTIMA VEZ QUE JUGUÉ A LA LIMA]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/la-ultima-vez-que-jugue-a-la-lima]]></link><comments><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/la-ultima-vez-que-jugue-a-la-lima#comments]]></comments><pubDate>Wed, 01 Nov 2023 07:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/la-ultima-vez-que-jugue-a-la-lima</guid><description><![CDATA[ 	 		 			 				 					 						             Tom&aacute;s L. Chaves Antol&iacute;n(Ilustraciones Tau Cruz)      Dedicado a los amigos que &nbsp;se fueron demasiado pronto a jugar por esos cielos de Dios.Pepe Neyra, Carlos, Vale, Gaudencio, Celes, Luis, Marcelino, Anselmo, Josel&iacute;n, Andr&eacute;s, Juani, &hellip;      Antes de entrar en el relato dar&eacute;&nbsp; un apunte para quienes no sepan de qu&eacute; iba EL JUEGO DE LA LIMA.Como tantos juegos de calle de una infancia sin depredadores te [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/ni-os-lima-sepia-tarde_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div style="height: 20px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 20px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div class="paragraph"><font size="3">Tom&aacute;s L. Chaves Antol&iacute;n</font><br /><br /><em><font size="2">(Ilustraciones Tau Cruz)</font></em></div>  <div><div style="height: 20px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><font color="#d5d5d5"><em><strong>D</strong>edicado a los amigos que &nbsp;se fueron demasiado pronto a jugar por esos cielos de Dios.</em><br /><em>Pepe Neyra, Carlos, Vale, Gaudencio, Celes, Luis, Marcelino, Anselmo, Josel&iacute;n, Andr&eacute;s, Juani, &hellip;</em></font></font></div>  <div><div style="height: 0px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><em><font color="#f8a9a9">Antes de entrar en el relato dar&eacute;&nbsp; un apunte para quienes no sepan de qu&eacute; iba EL JUEGO DE LA LIMA.<br />Como tantos juegos de calle de una infancia sin depredadores tecnol&oacute;gicos, mentales o f&iacute;sicos, LA LIMA era uno de aquellos divertidos juegos estacionales. S&iacute;, porque los hab&iacute;a para cada estaci&oacute;n del a&ntilde;o y su circunstancia. En concreto, este, requer&iacute;a suelos de tierra con la humedad adecuada. Por tanto, con las primeras lluvias oto&ntilde;ales, las desechadas limas de los talleres se convert&iacute;an en aut&eacute;nticos tesoros. Tambi&eacute;n se le conoc&iacute;a por EL TRI&Aacute;NGULO, dada la forma del mencionado instrumental.<br />Por otras zonas ten&iacute;a su complejidad con reglas cuasi federativas, pero en mi pueblo (y ojo, en aquel tiempo, porque despu&eacute;s&nbsp;al parecer se sofisticaron) &iacute;bamos directos al grano.<br />Se comenzaba marcando un rect&aacute;ngulo en el suelo con la punta de la lima. Las dimensiones eran indeterminadas aunque no sol&iacute;a pasar de un metro por sesenta cent&iacute;metros, m&aacute;s o menos, a partir de ah&iacute; los jugadores, al caso el jugador que le tocaba primero y dentro de esta &ldquo;cancha&rdquo;, lanzaba la lima para hincarla y desde ese punto trazaba el territorio conquistado y as&iacute; sucesivamente, cuanto m&aacute;s peque&ntilde;o era el espacio que le quedaba por conquistar (dentro del que ten&iacute;as que tirar la lima) m&aacute;s posibilidades de errar... y as&iacute; hasta que fallaba por clavarla en lo conquistado, fuera del campo o en l&iacute;nea, dando paso al siguiente contrincante. Ganabas cuando ya no cab&iacute;a el pie en el espacio; en esos momentos finales, era cierto el riesgo de accidente. Menos mal que el invierno no era &eacute;poca de alpargatas sino de aquellas duras botas de cuero y con tachuelas, que el zapatero Carrasco hac&iacute;a a medida, eso si eras el mayor de los hermanos, si no, te ven&iacute;an heredadas... hasta de primos o vecinos, que &eacute;ramos "mu"&nbsp;</font></em></font><font size="3"><em><font color="#f8a9a9">ecologistas "<em>in illo tempore"</em>.<br />Y ahora, ya os cuento una de aquellas tardes de un noviembre de los a&ntilde;os cincuenta del pasado siglo... y algo m&aacute;s.</font></em></font></div>  <div><div style="height: 20px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 20px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5"><font size="3">-</font><font size="5">&nbsp;</font></font><strong style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="5">N</font></strong><font size="3"><font color="#d5d5d5" style="">i&ntilde;os, quitaos de ah&iacute; que como se me escape la plancha vais a salir perjudicados m&aacute;s de uno.<br />&#8203;</font><br /><font color="#d5d5d5" style="">Y as&iacute; pod&iacute;a ser, porque Josefa, cada d&iacute;a y justamente a las seis de la tarde, comenzaba a&nbsp; encender el carb&oacute;n de aquel artilugio balance&aacute;ndolo con energ&iacute;a y alternando el brazo derecho con el izquierdo, en los 180&#8304; o m&aacute;s que la articulaci&oacute;n le permitiera.</font><br /><font color="#d5d5d5" style="">Cuatro casas m&aacute;s all&aacute; otra vecina se empe&ntilde;a en la misma tarea. S&iacute;, es la hora de la plancha.</font></font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/published/plancha-carb-n-ilustracion-copia.jpg?1698848492" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">- Nosotros est&aacute;bamos aqu&iacute; antes que usted &ndash; le dijo Jaime, el m&aacute;s descarado de los chiquillos que jugaban a la lima en el empapado suelo por las recientes lluvias.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Oye, qu&eacute; fresco eres Jaimillo&hellip; Anda y sal de ah&iacute; pero ya, que te voy&nbsp; dar dos azotes en el culo antes de que te los de tu madre.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Finalmente optaron por moverse una casa&nbsp;<em>por cima</em>, y al poco la vecina Luisa sale a encender el brasero&hellip; al igual que otras de la calle.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Ni&ntilde;os echarse&nbsp;<em>pa</em>&nbsp;un lao que como le deis al brasero vamos a tener capea.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- <em>Se&ntilde;&aacute;</em> Luisa &ndash; de nuevo Jaime&nbsp;</font><span style="color:rgb(213, 213, 213)">&ndash;</span><font color="#d5d5d5" size="3">&nbsp;p&oacute;ngase usted m&aacute;s all&aacute; que nosotros est&aacute;bamos aqu&iacute; primero.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Vosotros aqu&iacute; primero? &iexcl;Qu&eacute; pu&ntilde;eteros ni&ntilde;os! &iquest;Cu&aacute;ndo hab&eacute;is&nbsp;<em>llegao</em>&nbsp;vosotros? -Interroga apremiante ella, sin mirarlos, mientras echa el cisco en el recipiente met&aacute;lico, lo acumula en forma c&oacute;nica con la badila, pone unos palitos sobre el cuidado mont&oacute;n y tras gastar media caja de cerillos lo prende, que el airecito que entra por el recodo de la calle hace embudo y no hay manera -</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Pues hace un rato grande &ndash; contesta ahora Anto&ntilde;&iacute;n -</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Embustero -interviene Josefa que ya tiene al rojo vivo la suela de la plancha con tanto meneo - acabo de echarlos yo de mi puerta.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Buenooo&hellip; - de nuevo la <em>se&ntilde;&aacute;</em> Luisa - pero si yo llevo aqu&iacute; ochenta a&ntilde;os y ni me he movido del sitio.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Eso no es verdad y mentir es pecado &ndash; dice Ricard&iacute;n, el m&aacute;s modosito &ndash; que lo ha dicho don Pedro el cura en la misa del domingo&nbsp;<em>pasao</em>.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Con la conversaci&oacute;n, nadie se ha dado cuenta de la presencia que se aproxima. Carmen, con un c&aacute;ntaro en el cuadril, y otro sobre la cabeza en profesional equilibrio, tambi&eacute;n interviene, sin percatarse que el sacerdote la precede a pocos pasos.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">-&iexcl;Qu&eacute; sabr&aacute; el cura de&nbsp;<em>pecaos</em>! - comenta riendo, a lo que Josefa responde de inmediato con una sonora carcajada, ante el panorama.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">-&iquest;Que no sabe? - Anda que no, ese sabe m&aacute;s que t&uacute; y que yo&hellip; &iquest;Verdad Don Pedro?</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Buenas tardes Josefa y la compa&ntilde;a.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">El apuro de la portadora de los cantaros casi provoca un accidente al o&iacute;r la voz detr&aacute;s de ella.<br /><br />- &iexcl;Ay por Dios, usted perdone!<br /><br />Las risas son contagiosas mientras el ministro del Se&ntilde;or les contesta socarr&oacute;n.<br /><br />-Ten&eacute;is raz&oacute;n las dos, eso s&iacute;, ma&ntilde;ana os quiero ver comulgando y limpias de pecado.<br />&#8203;<br />Los peque&ntilde;os parece que est&aacute;n a lo suyo pero en ese momento es preceptivo besar la mano del p&aacute;rroco, aunque este, reci&eacute;n terminado el seminario, se apura con el agasajo y amablemente los elude cuanto puede.</font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/editor/mujer-cantaro-ni-os-cura-dap-acry-real.jpg?1698848777" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">Carmen tampoco da pie con bola.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Pero&nbsp;<em>joios po larma,&nbsp;</em>echaros&nbsp;<em>pa</em>&nbsp;un&nbsp;<em>lao</em>, ver&aacute;s que&hellip; me vais a clavar la lima en un pie. Anda iros m&aacute;s all&aacute; que est&aacute;is en la pu&ntilde;etera puerta y&hellip; no, si me caer&eacute; con c&aacute;ntaro y&nbsp;<em>t&oacute;</em>. Vamos, tu y tu hermano a recogerse.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Buenas noches Don Pedro.<br />&#8203;Y sin jaleo que la hermanita est&aacute; dormida.<br /><br />&#8203;S&iacute;, la tarde cae y la noche se viene encima con el aire de aquel fr&iacute;o d&iacute;a de noviembre oliendo a braseros y chimeneas, a tufo acallado por la alhucema, a carb&oacute;n de las planchas venteadas en las puertas de la calle, a molienda&nbsp; de aceitunas&hellip; y a puchero de achicoria.<br /><br />De la sierra bajan los &uacute;ltimos hombres con sus bestias cargadas de sacos llenos del fruto del olivo y hace rato que volvieron las&nbsp;<em>cogeoras,</em>&nbsp;a las que a&uacute;n queda d&iacute;a en las tareas del hogar.<br /><br />Un&nbsp;<em>escamondao</em>&nbsp;no es suficiente para sacar el tinte de las maduras gordales, picudas y hojiblancas, de los dedos y manos. Y hasta con asper&oacute;n y estropajo tiene que ser hoy, que ma&ntilde;ana es domingo y hay que estar un poquito presentable para ir a misa&hellip; &iexcl;y comulgar!<br /><br />Robledo se asoma a la puerta con el pelo mojado y sec&aacute;ndolo con una toalla reclama a su v&aacute;stago.<br /><br />-&nbsp;Ni&ntilde;o,&nbsp;<em>pa</em>&nbsp;dentro &iexcl;ya! que hace una semana que no te lavas y hoy te toca. Vengaaaa, que tengo la olla en la candela y el lagarto esper&aacute;ndote. Y vosotros a vuestra pu&ntilde;etera casa que est&aacute;n bajando los lobos de la sierra a comerse a los ni&ntilde;os desobedientes.<br /><br />- Mam&aacute;, que no se pueden decir mentiras &ndash; insiste Ricard&iacute;n-<br /><br />- Andaaa,&nbsp;<em>meste v&eacute;,</em>&nbsp;me parece que t&uacute; vas&nbsp;<em>pa</em>&nbsp;cura con tantos sermones a&nbsp;<em>tor</em>&nbsp;mundo. &iexcl;Hala,&nbsp;<em>pa</em>&nbsp;dentro y d&eacute;jate de pamplinas!<br /><br />-&nbsp;<em>Of&uacute;</em>&nbsp;mam&aacute;, es que las vecinas no nos han <em>dejao</em> jugar a la limaaa... &ndash; Se lamenta.<br /><br />- Han hecho bien. No te lo voy a repetir,&nbsp;<em>pa</em>&nbsp;dentro ya pero ya. Y t&uacute;, Josefa, deja de aventar la plancha que se te va a alargar el</font><br /><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">brazo y te quedar&aacute;n cortas las mangas. &iexcl;Qu&eacute;&nbsp;</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">muj&eacute;</em><span style="color:rgb(213, 213, 213)">! Poquitas ganas tienes t&uacute; hoy de&nbsp;</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">planchao</em></font><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">.</font></span><br /><br /><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">- Tienes raz&oacute;n, ninguna, pero&nbsp;</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">pa</em><span style="color:rgb(213, 213, 213)">&nbsp;algo me dar&aacute; lo que queda de d&iacute;a. Y calla ya pu&ntilde;etera, que est&aacute;s siempre<em>&nbsp;</em></span><span style="color:rgb(213, 213, 213)">despotricando.</span></font><br /><br /><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">- Ea, que descans&eacute;is &ndash; dice la&nbsp;</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">se&ntilde;&aacute;</em></font><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">&nbsp;Luisa cogiendo las asas del brasero con dos manoplas disponi&eacute;ndose a entrar en su casa-&nbsp;<br />&#8203;</font></span><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">- &iquest;Descansar? &ndash; le contesta Josefa &ndash; pues no</font></span></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">&nbsp;me queda a mi plancha hasta acostarme&hellip; Y</font><br /><font size="3">Antonio &iquest;c&oacute;mo anda?</font></span><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Andar anda poco el pobre m&iacute;o. Est&aacute;&nbsp;<em>mu incap&aacute;</em>&nbsp;pero la cabeza la tiene&nbsp;<em>mu</em>&nbsp;bien. Son 90 a&ntilde;os ya Josefa, 90.<br /><br />- Bueno&nbsp;<em>muj&eacute;</em>, pero no teniendo otros males se puede con&nbsp;<em>t&oacute;</em>. He&nbsp;<em>echao</em>&nbsp;dos&nbsp;<em>pu&ntilde;aos</em>&nbsp;m&aacute;s de garbanzos, as&iacute; que ma&ntilde;ana os paso unos platos de cocido con&nbsp;<em>tos</em>&nbsp;sus av&iacute;os. Y ya sabe usted, cualquier cosa me da una voz por el corral y me acerco.<br /><br />- Y t&uacute;, Jaimillo, <em>ajila</em> pa dentro.<br /><br />- <em>Oj&uacute;</em> madre &ndash; dice el aludido encorvado y con los brazos colgando- si ni siquiera nos hab&eacute;is <em>dejao</em> jugaaaar&hellip;<br /><br />-Mira, no te pongas <em>amanglanao </em>que me da mucho coraje.<br /><br />- Gracias hija, Dios te lo pague. Ay, estos ni&ntilde;os, no les <em>quea</em> na que <em>pas&aacute;</em>&hellip;, voy <em>pa</em> dentro yo tambi&eacute;n Jaimillo, y rec&oacute;gete antes que a tu madre le d&eacute; el avenate. Buenas noches.<br /><br />Los dem&aacute;s chavales comienzan a retirarse tambi&eacute;n, y en boca de todos se oye el mismo lamento al que tarde o temprano habr&aacute; que dar soluci&oacute;n:</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">-&nbsp;Otro d&iacute;a sin poder jugar a la lima.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iexcl;Y encima dicen que van a adoquinar la calle! &iquest;Qu&eacute; vamos a hacer?</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Pues irnos del pueblo.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Eso, como mi padre, que dice que en cuanto ponga el cami&oacute;n a punto se va a trabajar a Barcelona, seguro que all&iacute; nos dejan jugar a la lima.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- No s&eacute; yo si aquello ya estar&aacute; lleno de adoquines.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;T&uacute; crees?</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- El m&iacute;o se va a Alemania&hellip; &iexcl;anda que pa adoquin&aacute; Alemania con lo grande que es&hellip;</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iexcl;Y lo lejos que est&aacute; para llevar all&iacute; los adoquines desde el pueblo! Que yo lo he visto en el mapa -argumenta Anto&ntilde;&iacute;n que bien sabe de eso, para algo es hijo de picapedrero y autoridad en la materia.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Pues m&iacute; t&iacute;a Elo&iacute;sa se ha ido a Vigo.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Y d&oacute;nde est&aacute; Vigo?</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Mi abuela dice que m&aacute;s all&aacute; de Barcelona.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Uff...!</font><br /><br /><font color="#d5d5d5"><font size="3">Y en esas, entre viajes, planchas, limas, adoquines que los habr&aacute;, o no, y d&iacute;as pasados por agua o sol, la vida sigue.<br /><br />No pas&oacute; tanto tiempo en que el padre de Manol&iacute;n se fuera a Barcelona, y muchos m&aacute;s tambi&eacute;n lo hicieron en aquella di&aacute;spora, el m&iacute;o se las apa&ntilde;&oacute; sin emigrar.<br /><br />&ldquo;El Catal&aacute;n&rdquo; le llamaban al tren cuando iba <em>parriba</em> y &ldquo;El Sevillano&rdquo; cuando ven&iacute;a <em>pabajo</em>. Manolo vino al a&ntilde;o, carg&oacute; su cami&oacute;n con los cuatro muebles que hab&iacute;a en la casa, los somiers, colchones, la ropa, dos garrafas de arroba de aceite de oliva, un saco de garbanzos, chacinas&hellip; y <em>pall&aacute;</em> arriba que se fue con <em>toa</em> la familia&hellip; incluido, claro est&aacute;, mi amigo Manol&iacute;n.<br /><br />Estas partidas hacia lo desconocido sol&iacute;an ser de madrugada, pues no era poco el camino hasta &ldquo;la tierra prometida&rdquo;.<br /><br />No hubo manera de que cargara el lebrillo de lavar por mucho que Carmen le insisti&oacute;. No pod&iacute;a entender que no cupiera donde iban a vivir. Sabr&aacute; Dios donde nos lleva, le dec&iacute;a a sus vecinas, compungidas con tantas despedidas.<br />-&iquest;D&oacute;nde te voy a llevar mujer? Pues a un piso con lavadora y todo. Como una reina vas a estar.<br /><br />- Bru dice que se llama &ndash; comenta entre la tertulianas que por nada la dejar&iacute;an sola en semejante momento &ndash; Mira, esta es &ndash; y les muestra la portada del folleto que le ha tra&iacute;do en el que se ve el dibujo del rostro de una joven feliz a modo de introducci&oacute;n.<br /><br />- Uy, pues ten <em>cuidao</em> que all&iacute; son mu frescas y t&uacute; <em>mar&iacute;o</em> se l&iacute;a con la Bru y te deja <em>plant&aacute;</em>.<br /><br />- Anda <em>jo&iacute;a</em>, &iexcl;si eso es una m&aacute;quina de <em>lav&aacute;</em>! &ndash; y las risas relajan el ambiente de la despedida.<br /><br />- Oye, perdona Manolo, que ya estaba yo malpensado&hellip; -argumenta Robledo- que hay que ponerle un poquito de guasa a la pena <em>pa</em> no <em>mor&iacute;</em> de ella.</font></font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/bru_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3" style=""><font color="#d5d5d5">Aquel cami&oacute;n, un Ford V8 olvidado en una de las naves de la mina, se salv&oacute; de la guerra nadie sabe c&oacute;mo, y pasados los a&ntilde;os volvi&oacute; a la vida gracias al tes&oacute;n de Manolo. Pero poca vida ten&iacute;a en el pueblo, as&iacute; que con &eacute;l parti&oacute; para Barcelona. Y no le fue mal. Volvi&oacute; &nbsp;un a&ntilde;o despu&eacute;s impecable, reci&eacute;n pintado y con tan hermoso r&oacute;tulo luciendo Transportes MayCar que parec&iacute;a tan elegante como su due&ntilde;o con aquella ajustada cazadora de cuero que parec&iacute;a un aviador. El interior era fascinante con los medidores en esfera met&aacute;licas sobre el negro brillante del salpicadero y cuatro &oacute;valos enmarcando las fotos de los hijos y de Carmen su mujer. Del espejo retrovisor colgaba una gran medalla con la imagen de la Patrona de nuestro pueblo. Y el asiento corrido me pareci&oacute; inmenso cuando me lo ense&ntilde;&oacute; Perico, orgulloso de aquel monstruo, sin saber que era el inicio de la gran empresa de transportes que finalmente &eacute;l dirigir&iacute;a cuando su padre agot&oacute; su ciclo vital. &iexcl;Cu&aacute;nto&nbsp;trabajo hubo detr&aacute;s de tanto &eacute;xito!</font></font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/published/camion-clasico-ford-v8-copia3-dap-acry-real.jpg?1698850074" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">El motor del viejo cami&oacute;n est&aacute; en marcha y al completo de inc&oacute;gnitas por cuantos ya lo ocupan. Las ruedas que me parec&iacute;an inmensas se unen al rugido y todo empieza a rodar. Las manos salen por las ventanillas dejando atr&aacute;s los adioses como estelas que llegan a las caras compungidas de los que ya se ven peque&ntilde;itos en el retrovisor. En un abrir y cerrar de ojos vuelve la esquina y all&iacute; queda otro hueco vac&iacute;o, uno m&aacute;s en aquel pueblo que iba perdiendo vida con cada vida que part&iacute;a, y ya eran muchas.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Manol&iacute;n se situ&oacute; a la derecha de su padre junto al cambio de marchas, a su lado Carmen con la peque&ntilde;a en brazos y despu&eacute;s Perico, el mediano, todos con los ojos bien abiertos, atentos al horizonte de la ma&ntilde;ana, amanecida con la esperanza de una vida mejor, pero repleta de inquietudes.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">El sol lucia pero fue un d&iacute;a triste, otro m&aacute;s, ni Perico ni Manol&iacute;n volvieron a mi escuela.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">&iexcl;... c&oacute;mo se pasa la vida&hellip;! Que dec&iacute;a Jorge Manrique.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">A Manol&iacute;n no lo volv&iacute; a ver hasta que hizo la mili. All&iacute;, en Intendencia, frente a los Jardines de Murillo me lo encontr&eacute;. &iexcl;Qu&eacute; potra! O&iacute; su nombre y apellidos pero casi no lo reconoc&iacute;a con aquel bigotito. Yo llevaba ya un a&ntilde;o porque me fui voluntario. De mec&aacute;nico estuve. Y se me ocurri&oacute; coger una lima del taller, tal que lo vi me acerco a &eacute;l, sin decir nada hago un rect&aacute;ngulo con ella en el suelo y entreg&aacute;ndosela le digo: toma, te toca.</span><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">El abrazo que nos dimos casi nos parte las costillas. Sin habla nos quedamos y con las l&aacute;grimas deseando salir. Y salieron.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">No le fue mal la vida a Manol&iacute;n y no fueron pocas las veces que en los a&ntilde;os siguientes nos vimos en el pueblo, por su profesi&oacute;n, facilidades ten&iacute;a para ello.<br /></span><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Entre sus pesares, no entend&iacute;a que de sus tres hijos, la ni&ntilde;a, que naci&oacute; all&iacute; como los dos varones, renegaba de cuanto &eacute;l dej&oacute; atr&aacute;s y le increpaba por no haber aprendido catal&aacute;n &ldquo;al fin y al cabo&hellip; &iexcl;eras un ni&ntilde;o cuando te llevaron!... Ya ves t&uacute; lo que dejar&iacute;as en este pueblucho para a&ntilde;orarlo tanto&hellip; y dejarnos all&iacute; en cuanto te jubilaste&rdquo;. Esto les o&iacute;a en la &uacute;ltima feria cuando vinieron todos los hijos con sus nietos. No, no se callaba el ya abuelo y respuesta tuvo para su hija aunque no se ensa&ntilde;&oacute;: &ldquo;Bien&nbsp;</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">colocaos</em><span style="color:rgb(213, 213, 213)">&nbsp;que os dej&eacute; y hasta con el AVE funcionando&rdquo;.</span><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Contestaci&oacute;n adecuada, pens&eacute;, m&aacute;s a&uacute;n viniendo del que fuera empleado de Renfe tan bien posicionado.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Sin duda la ni&ntilde;a quer&iacute;a con locura a su padre y &eacute;l no menos a ella, pero lo llevaban a su buen entender. Era el &uacute;nico que la llamaba Carmelita pese al rictus de Carma cada vez que en p&uacute;blico o&iacute;a semejante diminutivo. Aquello deb&iacute;a ser demasiado para la doctora Carmen Dom&iacute;nguez Cuesta&hellip; conocida en su hospital por Carma Diuminge Costa.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Me lo dijo meses antes de este fat&iacute;dico d&iacute;a: la vida, y no mi padre, me arranc&oacute; de esta tierra pero esta hija m&iacute;a, que quiere la independencia para su pa&iacute;s, como llama a Catalu&ntilde;a, no me saca de aqu&iacute; ni muerto.<br />&#8203;Y a ti, a Jaimillo, Ricardo, Juan, a Antonio y a los dem&aacute;s os pido por favor que, en cuanto se asiente la tierra que echen sobre el ata&uacute;d, organic&eacute;is una partida &ldquo;in situ&rdquo; y dej&eacute;is all&iacute; la lima conmigo.</span><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Prometido, le dije entre risas, mientras todos porfi&aacute;bamos por qui&eacute;n ser&iacute;a el primero en tomar el camino de los cipreses. Sobre el velador qued&oacute; el cerco de los vasos de aquel brindis sin alcohol y las fichas del domin&oacute;, que para la ocasi&oacute;n le dej&oacute; ahorcado el seis doble&hellip; quedando pendiente la revancha.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Y ah&iacute; va hoy, delante. Mientras, a mi mente llegan tantos recuerdos compartidos, que los amigos ya le a&ntilde;oramos. A su viuda se lo he comentado y me ha sorprendido con el ruego de hacerlo, pues fue de las &uacute;ltimas cosas que le dijo antes de su adi&oacute;s, adem&aacute;s de que ni se le ocurriera cambiar el nombre de su hija en la l&aacute;pida, si es que en ella decid&iacute;a mencionar a sus deudos, que para&nbsp;</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">carma&nbsp;</em><span style="color:rgb(213, 213, 213)">la que &eacute;l iba a tener, le dijo. Y si protestaba, que le ense&ntilde;ara la partida de bautismo.<br />&#8203;</span><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Hasta pronto amigo, querido amigo, en unos d&iacute;as echaremos esa partida a la lima y all&iacute; quedar&aacute; eternamente contigo a la espera de volvernos a encontrar y retomar el juego.</span></font></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[DEL BAPTISTERIO AL CAMPOSANTO]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/del-baptisterio-al-camposanto]]></link><comments><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/del-baptisterio-al-camposanto#comments]]></comments><pubDate>Tue, 28 Feb 2023 12:44:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/del-baptisterio-al-camposanto</guid><description><![CDATA[       Antes de la pandemia del Covid, visitando el museo de Navarra en Pamplona, descubr&iacute; este cuadro y&nbsp; a su pintor:&#8203;&nbsp;Un vi&aacute;tico en el Baztan, realizado por Javier Ciga en 1917&nbsp; y&nbsp; considerada una de las obras maestras del artista navarro.&nbsp; Me caus&oacute; profunda impresi&oacute;n, aparte de por la maestr&iacute;a de su posromanticismo realista, porque&nbsp;refleja de forma n&iacute;tida una de mis vivencias infantiles.&nbsp;Cuatro variable anoto d [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:left"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/cuadro-el-vi-tico-web_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><em><font color="#d5d5d5" size="3">Antes de la pandemia del Covid, visitando el museo de Navarra en Pamplona, descubr&iacute; este cuadro y&nbsp; a su pintor:&#8203;&nbsp;<strong>Un vi&aacute;tico en el Baztan</strong>, realizado por Javier Ciga en 1917&nbsp; y&nbsp; considerada una de las obras maestras del artista navarro.&nbsp; Me caus&oacute; profunda impresi&oacute;n, aparte de por la maestr&iacute;a de su posromanticismo realista, porque&nbsp;</font><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">refleja de forma n&iacute;tida una de mis vivencias infantiles.&nbsp;</font></span><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">Cuatro variable anoto de diferencia con aquel recuerdo:&nbsp; la puerta de aquella humilde casa de mi pueblo era m&aacute;s peque&ntilde;a, la sotana del monaguillo del cuadro es roja, la m&iacute;a negra, no llevaba farol y tampoco hab&iacute;a velas.<br />&#8203;Con estas anotaciones os dejo uno m&aacute;s de los RELATOS INTRASCENDENTES de mi infancia, donde he intentado pintar "mi cuadro".&nbsp; Espero que os guste.</font></span></em></div>  <div><div style="height: 20px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 20px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><font color="#d5d5d5">Un bautizo era siempre motivo de alegr&iacute;a y aquel, de Mar&iacute;a del Carmen, fue el primero al que asist&iacute; oficialmente sosteniendo la palmatoria y muy pendiente de cuanto un monaguillo, en tal menester, ha de ocuparse, que la verdad&hellip; no era mucho. Pero me gust&oacute; mi sencillo papel rodeado de las caras felices y sonrientes de los padrinos, la familia y la sorpresa de la peque&ntilde;a al recibir el agua bendita, que la convert&iacute;a en nueva cristiana con aquel primer sacramento.<br />Ni que decir tiene, que la generosidad del padrino era repartida entre los cuatro que &eacute;ramos, aunque en la ocasi&oacute;n yo fuera el "oficiante" y por ende depositario.<br /><br />&#8203;Desde que tuve uso de raz&oacute;n, hab&iacute;a visto pasar delante de mi casa y en m&uacute;ltiples ocasiones, el reducido cortejo de tintineante sonido, que me causaba tanto respeto, aunque no entend&iacute;a muy bien cu&aacute;l era el destino. Pasado el tiempo, aquel d&iacute;a, el que hac&iacute;a sonar la campanilla era yo detr&aacute;s del sacrist&aacute;n y al lado de Don Antonio el cura, portando, bajo el bordado pa&ntilde;o de hombros, la Eucarist&iacute;a guardada en el peque&ntilde;o portavi&aacute;tico.<br />El destino era una humilde casa en una humilde calle. Traspasamos el dintel y nada m&aacute;s entrar, a la izquierda, yac&iacute;a sobre un camastro un anciano que, por su aspecto, pude entender que ser&iacute;a la primera persona en darme noci&oacute;n del &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo;.<br /><br />&#8203;Tres mujeres de escalonadas edades, envueltas en prendas negras y con sendos mantones de una vida de lutos interminables, se levantaron al un&iacute;sono de sus sillas de enea. Las acompa&ntilde;aba un hombre tambi&eacute;n de avanzada edad. Todos se arrodillan mientras se santiguan y el sacerdote se inclina sent&aacute;ndose en el filo de la cama del moribundo, previo a depositar los signos de la salvaci&oacute;n del alma en la mesita cubierta con un blanqu&iacute;simo pa&ntilde;o de bordados motivos, y donde ya el sacrist&aacute;n ha dejado los Santos &Oacute;leos.<br /><br />Don Antonio le toca la frente y el anciano esboza una pac&iacute;fica sonrisa seguida de un susurro que, en aquel silencio, se percibe como una despedida. El rostro enjuto va adquiriendo paz, los surcos dejados por la vida se relajan, y el sudor de tantas jornadas &ldquo;a lo que salga&rdquo; se llevar&aacute; a la tumba la marca eterna de la pobreza irredenta generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n.<br />- Pero tenemos nuestra casita -le dec&iacute;a a su mujer en los duros momentos en que la faena menguaba-<br />Y ella, buena administradora, que por obligaci&oacute;n ha de serlo quien en lo poco vive, le daba en su frente un casto beso.<br /><br />- Rosario, deb&iacute;as haberme avisado con m&aacute;s tiempo -le dice nuestro cura en voz baja ante la imposibilidad de administrarle la comuni&oacute;n-<br />- Anoche preguntaba por sus hijos, Don Antonio -respond&iacute;a la anciana esposa entre contenidas l&aacute;grimas- de camino est&aacute;n los varones, pero la ni&ntilde;a y la nieta est&aacute;n aqu&iacute;&nbsp;contigo, le dije. Y&nbsp; a partir de ah&iacute; es como si se durmiera hasta que ha llegado usted. Paca, mi vecina, se acerc&oacute; ayer por la ma&ntilde;ana y le avis&oacute; pero&hellip;<br />- No pasa nada, ahora recemos por su tr&aacute;nsito en la paz de Dios.<br />- Por la tarde iba a llegarse mi hija, pero me dijeron que ten&iacute;a usted un bautizo...<br />- Habr&iacute;a venido Rosario, pero no te apures m&aacute;s, a &eacute;l lo acoger&aacute; el Se&ntilde;or con comuni&oacute;n o sin comuni&oacute;n.<br /><br />Dichas estas palabras, tom&oacute; los Santos &Oacute;leos y ungiendo frente y manos, dio a Santiago la extremaunci&oacute;n.&nbsp;</font><span style="color:rgb(213, 213, 213)">El sentido Credo comenzado por el sacerdote y rezado en tan peque&ntilde;a estancia, me conmovi&oacute; sobremanera <em>&ldquo;&hellip;el perd&oacute;n de los pecados, la resurrecci&oacute;n de la carne y la vida eterna. Amen."</em></span></font><br /><br /><br /></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Sin inmutarme, volv&iacute; a coger la campanilla. No sent&iacute; miedo,&nbsp;temor o angustia al presenciar tan de cerca su partida&hellip; todo&nbsp;hab&iacute;a transcurrido de forma natural y en paz &iquest;As&iacute; era&nbsp;el morir? &iquest;Mis nueve a&ntilde;os no alcanzaban semejante trascendencia? Me pareci&oacute; como si todo estuviera sincronizado.<br />&#8203;&iquest;El alma? &iquest;la resurrecci&oacute;n de la carne? &iquest;la vida eterna? La fe. Amen.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Saliendo de la casa, dejamos atr&aacute;s la voz del hombre que hab&iacute;a permanecido de pie, silencioso, observ&aacute;ndolo todo y ahora posaba sus manos sobre las del difunto: adi&oacute;s, hermano, descansa en paz.<br />Los llantos contenidos de las tres mujeres se un&iacute;an al murmullo de las vecinas en la calle, que acud&iacute;an al consuelo ante la p&eacute;rdida de &ldquo;un buen hombre&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; l&aacute;stima, los hijos no van a llegar para despedirse de su padre&rdquo; &ldquo;El mayor viene de Barcelona&rdquo; &ldquo;S&iacute;, los otros dos estaban en la siega en la campi&ntilde;a de C&oacute;rdoba&rdquo;&hellip; &ldquo;Es la vida&hellip;&rdquo;</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">A la ida volaban los interrogantes sobre el destino de nuestra misi&oacute;n, de vuelta a la iglesia, ya era sabido por todo el vecindario qui&eacute;n estaba en el trance del bien morir. De este modo, las reverencias llevaban aparejadas caras acorde a la circunstancias y hasta el monaguillo imprim&iacute;a una cadencia m&aacute;s pausada al toque de la campanilla. Sus otros tres compa&ntilde;eros, enfilaban hacia las cuerdas de las campanas para hacer sonar el toque a difuntos: Dooon&hellip;, diiin&hellip;, daaan&hellip; Din, din.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Al d&iacute;a siguiente, Santiago, tambi&eacute;n traspasaba, y por &uacute;ltima vez, el dintel de aquel su modesto hogar, asido el sencillo ata&uacute;d por cuatro amigos de afanes y julepes de perra gorda. All&aacute; al fondo, en la diminuta cuadra, a&uacute;n permanec&iacute;a Lucero, el burrito que le llevaba jornada tras jornada al tajo y despu&eacute;s de vuelta a casa; en el rinc&oacute;n del patinillo, las botas de tachuelas reposaban junto al palanganero y su palangana donde Santiago, cada tarde, hab&iacute;a hecho las abluciones de tantos sudores seculares. Esas botas, te&ntilde;idas del polvo rojizo de los campos saturados de &oacute;xido de hierro, quedaron abiertas, con sus cordones sueltos en una espera eterna en la que ya permanecer&aacute;n para siempre, como si de una antigua foto se tratara y sin poder hundirse nunca m&aacute;s en el surco del arado de tierra ajena. Una tierra que ahora, por siempre suya y en breve lo cubrir&iacute;a, fundi&eacute;ndose con &eacute;l en un solo ente universal.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">El olor a eucalipto aromatiz&oacute; su despedida triunfal hacia la prometida mejor vida y lo acompa&ntilde;&oacute; en todo el recorrido, a hombros, por el paseo de tan majestuosos &aacute;rboles camino del camposanto. La brisa de aquella tarde de verano bajaba de la sierra y resultaba agradable, aunque apagara las velas de los ciriales, uno de los cuales portaba yo. Detr&aacute;s de nosotros, oyendo el sordo murmullo del nutrido cortejo f&uacute;nebre, aventur&eacute; a pensar que daban cuenta de las bondades del difunto.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Hasta las primeras espigas de aquel verano, ya doradas, pudo llegar la vida terrenal de Santiago y alguien, que bien deb&iacute;a conocerlo, puso un manojo entrelazado en los brazos del Cristo en la cruz, anclado sobre la tapa del f&eacute;retro que, poco a poco, las paladas de la que ser&iacute;a por siempre su tierra, iba cubriendo para acompa&ntilde;arle en el eterno descanso. Ni duda me cabe que de los granos de aquellas espigas saldr&iacute;an otras, y otras... y as&iacute; hasta el fin de los tiempos.&nbsp;</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Al cierre de los dos d&iacute;as, y en mi inocencia, sent&iacute; que hab&iacute;a sido part&iacute;cipe de algo trascendente y que, de pronto, me hab&iacute;a hecho mayor. Ante mi, y tan de cerca, hab&iacute;an pasado el principio y el final de la vida, y eso deb&iacute;a ser importante. Al menos me lo pareci&oacute;.</span><br /><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Larga y gozosa vida a Mar&iacute;a del Carmen.</span></font></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[EL HOMBRE DESPLEGABLE (Pequeña anécdota de un domingo en el Rastro)]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/el-hombre-desplegable-pequena-anecdota-de-un-domingo-en-el-rastro]]></link><comments><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/el-hombre-desplegable-pequena-anecdota-de-un-domingo-en-el-rastro#comments]]></comments><pubDate>Sun, 16 Oct 2022 07:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/el-hombre-desplegable-pequena-anecdota-de-un-domingo-en-el-rastro</guid><description><![CDATA[        	 		 			 				 					 						  Tau Cruz______________________________&#8203;Hoy debe haber sido un buen d&iacute;a para pasear por el Rastro y lo echo de menos, pero coger&eacute; de la mano al HOMBRE DESPLEGABLE y evocar&eacute; el momento en que nos encontramos&hellip; no hace tantos a&ntilde;os, detr&aacute;s de los cachivaches que se amontonaban en el suelo de la calle, y tras una puerta entreabierta donde se vislumbraban otros mundos. Traspas&eacute; aquel&nbsp;dintel&nbsp;con permiso  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/cabecera-el-hombre-web_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><font style="color:rgb(213, 213, 213)">Tau Cruz<br />______________________________<br />&#8203;<br /><strong>H</strong>oy debe haber sido un buen d&iacute;a para pasear por el Rastro y lo echo de menos, pero coger&eacute; de la mano al HOMBRE DESPLEGABLE y evocar&eacute; el momento en que nos encontramos&hellip; no hace tantos a&ntilde;os, detr&aacute;s de los cachivaches que se amontonaban en el suelo de la calle, y tras una puerta entreabierta donde se vislumbraban otros mundos. Traspas&eacute; aque</font><font style="color:rgb(213, 213, 213)">l</font><span style="color:rgb(213, 213, 213)">&nbsp;</span><font style="color:rgb(213, 213, 213)">dintel</font><font style="color:rgb(213, 213, 213)">&nbsp;con permiso de su due&ntilde;o y no fue poca la sorpresa. Era otra dimensi&oacute;n, oculta, eso s&iacute;, a las miradas del paseante habitual y dir&iacute;a que en un caos mayor que el del exterior,&nbsp;pero donde&nbsp;era m&aacute;s f&aacute;cil posar la mirada en cosas de mi inter&eacute;s. Buscaba libros y objetos para mi ecl&eacute;ctica colecci&oacute;n al tiempo que para dotar al que finalmente ser&iacute;a el MUSEO DE LA ESCRITURA en El Pedroso(Sevilla). Y all&iacute; estaba, en una desvencijada estanter&iacute;a, entre el tomo IV de la III edici&oacute;n de 1737 del TEATRO CR&Iacute;TICO UNIVERSAL de Fr. Benito Jer&oacute;nimo Feijoo&oacute; y un viejo, completo y bien conservado &Aacute;LBUM DE NESTL&Eacute;.&nbsp;</font></font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/teatro-critico-feijo-fcbk-b_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><font style="color: rgb(213, 213, 213);">Lo extraje con cuidado, pues su portada impresa y sin ninguna protecci&oacute;n pod&iacute;a sufrir da&ntilde;os irreversibles. Luc&iacute;a radiante y esplendoroso&nbsp;</font><font style="color: rgb(213, 213, 213);"><strong style="">EL HOMBRE, representaci&oacute;n gr&aacute;fica de su estructura, en cinco l&aacute;minas sobrepuestas.</strong></font></font></div>  <div><div style="height:20px;overflow:hidden"></div> <div id='969868963544315863-slideshow'></div> <div style="height:20px;overflow:hidden"></div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font><font color="#d5d5d5" size="3">-Encuentras algo? - oigo a mi espalda el esforzado vozarr&oacute;n del due&ntilde;o de aquella cueva del tesoro, mientras extrae lo que me parece un yugo que en dif&iacute;cil&nbsp;equilibrio formaba parte de semejante caos. Al sacarlo, la buj&iacute;a de luz se estremece, haciendo que las sombras proyectadas den vida a tanta historia. Espero un momento a que termine el trato con el seguro comprador. La buj&iacute;a calma su oscilaci&oacute;n lentamente y las sombras que se cern&iacute;an amenazadoras dan paso&nbsp;a que, finalmente, cliente y vendedor&nbsp;a&uacute;nen el ritmo, saliendo como ungidos con la pesada carga.</font></font><br /><font><font color="#d5d5d5" size="3">-Tu sigue ah&iacute; sin prisas. Pero no salgas con las manos vac&iacute;as. - Me alienta tras el terremoto y a&uacute;n saliendo ambos por la puerta en semejante ayuntamiento.</font></font><br /><font color="#d5d5d5" size="3"><span><font><font>Y no, no saldr&eacute; </font></font></span><span><font><font>de vac&iacute;o</font></font></span><span><font><font>. Al abrir el extra&ntilde;o formato vertical de 43 x 19 cm. de pocas hojas y con un bigotudo se&ntilde;or en portada, abierto su pecho cual expoliada momia egipcia, qued&eacute; estupefacto, emocionado, y sorprendido de que aquel desplegable anat&oacute;mico, fuera tan exhaustivo y estuviera en tan perfectas condiciones. Una aut&eacute;ntica obra de arte en el mundo de la impresi&oacute;n y el troquelado; todo se muestra independiente y conforme voy levantando &oacute;rganos, el siguiente oculta al que le precede </font></font></span><span><font><font>y as&iacute; hasta</font></font></span><span><font><font>&hellip; &iexcl;qu&eacute; maravilla! El coraz&oacute;n parece latir como el m&iacute;o y como el del arque&oacute;logo ante un hallazgo... y mucho m&aacute;s que el de un buscador de setas ante un roal de idems, que tambi&eacute;n s&eacute; de ello. Me calmo, ojeo otros ejemplares y objetos a mi alrededor y all&iacute;, apilado, aparece GIL BLAS DE SANTILLANA del franc&eacute;s Ren&eacute; Lesage obra que finaliz&oacute; en 1735 y es considerada la &uacute;ltima gran novela picaresca de la &eacute;poca. El ejemplar que est&aacute; en mis manos es de 1892 y su gran numero de</font></font></span></font></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <h2 class="wsite-content-title" style="text-align:left;"><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">ilustraciones impresas en huecograbado y sobreimpresa en tinta oro, ya merece que se venga conmigo, &iquest;su estado? Muy aceptable.</font></span></h2>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/gil-blas-de-santillana-1892-ed-salvatella-fcbk-b_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">Y sigo admirando a&nbsp;mi hombre en todo su esplendor anat&oacute;mico.&nbsp;La edici&oacute;n es de 1902. Busco en el m&oacute;vil&nbsp;al editor&nbsp;<em>&ldquo;...</em><em>Bailly-Bailli&egrave;re</em>&nbsp;<em>fue una librer&iacute;a editorial establecida en&nbsp;</em><em>Madrid en</em><em>&nbsp;1848 por Charles Bailly-Bailli&egrave;re, como filial en Espa&ntilde;a de la editorial del mismo nombre fundada en Francia por su padre...&rdquo;</em></font><br /><font><font color="#d5d5d5" size="3">-Estoy seguro que vamos a llegar a un acuerdo &ndash; le digo a mi hospedador, pues por el tiempo que llevo all&iacute; dentro m&aacute;s parezco un hu&eacute;sped que un comprador. Y de eso me valgo para empezar a negociar.</font></font><br /><font><font color="#d5d5d5" size="3">&iquest;Alquilas habitaciones? Le digo, rompiendo el hielo con humor; y es que, por mi, me quedaba registrando en aquel magma del pasado.</font></font><br /><font><font color="#d5d5d5" size="3">- Pues nada, te dejo las llaves y nos vemos el pr&oacute;ximo domingo &ndash; me contesta. Y sac&aacute;ndolas del bolsillo, las pone sobre una bandejita y me las ofrece con gesto de simpat&iacute;a y amabilidad.</font></font><br /><font><font color="#d5d5d5" size="3">-Anda ll&eacute;vatelo que me parece que te ha gustado el muchaco.</font></font><br /><font><font color="#d5d5d5" size="3">- No me desagrada, no &ndash; le digo &ndash; pero tendr&eacute; que buscarle pareja.</font></font><br /><font><font color="#d5d5d5" size="3">- Pues de aqu&iacute; saldr&aacute; soltero, que no estoy yo para compromisos.</font></font></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">Finalmente y aunque sin pareja, que a&uacute;n ando en ello pues se resiste, se unieron a &ldquo;mi hombre&rdquo;, Don Gil Blas de Santillana y Fray Benito con sus disquisiciones, endulz&aacute;ndolo todo Nestl&eacute; desde su &aacute;lbum de los a&ntilde;os 30.</font></span></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/lbum-nestl-fcbk-b_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font><font color="#d5d5d5" size="3">De este modo, la negociaci&oacute;n transcurri&oacute; dentro de lo m&aacute;s propicio para ambas partes, as&iacute; que, sabiendo donde estamos y hasta donde llegamos, todo fue f&aacute;cil y la felicidad por salir de una buena partida de viejo se compensa con la de conseguir la emoci&oacute;n de recuperar parte de nuestra historia, que tan adecuadamente preserv&oacute; el chamarilero y &iexcl;a qu&eacute; precio!.</font></font><br /><br /><font><font color="#d5d5d5" size="3">Gracias a cuanto vendedores del Rastro (el madrile&ntilde;o y tantos otros) hacen que esas, y muchas otras historias, no se conviertan en basura.<br />Y c&oacute;mo no, al amigo Fernando Aguado, que con su puntual informaci&oacute;n y fotos de la jornada nos tiene al d&iacute;a a los ausentes.</font></font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/sin-t-tulo-1-copia_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="2"><a href="https://www.traveler.es/experiencias/articulos/mapa-el-rastro-madrid-ilustracion/21394" target="_blank">Pulsa<font color="#5cbce0"> AQU&Iacute;</font> para recorrer EL RASTRO</a>&nbsp;<font color="#d5d5d5">con este mapa</font></font></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[DE COMO PASÉ DE MONAGUILLO A PECADOR.]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/de-como-pase-de-monaguillo-a-pecador]]></link><comments><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/de-como-pase-de-monaguillo-a-pecador#comments]]></comments><pubDate>Wed, 25 Aug 2021 07:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/de-como-pase-de-monaguillo-a-pecador</guid><description><![CDATA[            	 		 			 				 					 						  -Ma&ntilde;ana debutas.De esta forma tan somera me anunci&oacute; Blas lo que en principio no entend&iacute;.De modo que si hoy era s&aacute;bado &ldquo;ma&ntilde;ana&rdquo; era domingo&hellip; y aunque lo supon&iacute;a, mi cara debi&oacute; reflejar la necesidad de m&aacute;s datos.-&nbsp;Que ma&ntilde;ana te estrenas a las diez con Don Antonio.- &iquest;Y el toque de las campanas?- No te preocupes por los toques, ya tienes sustituto.Lo deseaba, pero la  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/mosca-y-monagos-texto_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div style="height: 0px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 20px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">-Ma&ntilde;ana debutas.<br />De esta forma tan somera me anunci&oacute; Blas lo que en principio no entend&iacute;.<br />De modo que si hoy era s&aacute;bado &ldquo;ma&ntilde;ana&rdquo; era domingo&hellip; y aunque lo supon&iacute;a, mi cara debi&oacute; reflejar la necesidad de m&aacute;s datos.<br />-&nbsp;</font><font color="#d5d5d5" size="3">Que ma&ntilde;ana te estrenas a las diez con Don Antonio.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Y el toque de las campanas?</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- No te preocupes por los toques, ya tienes sustituto.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Lo deseaba, pero la inquietud no me sali&oacute; del cuerpo en todo el d&iacute;a y por la noche tampoco fue f&aacute;cil coger el sue&ntilde;o.<br />Bien temprano, mi madre no hace m&aacute;s que instruirme mientras yo insisto en lo preparado que me sent&iacute;a.<br />-...pero tu escucha lo que digo y haz caso de lo que te dice tu madre.&nbsp;</font><font color="#d5d5d5" size="3">Vamos venga, que te duermes, ponte los zapatos Gorila nuevos, muy bien eso es. Ahora la sotana, venga que se hace tarde,&nbsp; y ahora el roquete. Uy, me parece que me he pasado con el almid&oacute;n en el roquete -observ&oacute; ella-.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Todo estaba a punto pero, efectivamente, hab&iacute;a un exceso de almid&oacute;n en esta &uacute;ltima prenda que entr&oacute; por mi cabeza como si de una armadura se tratara. De este modo, los pocos pasos que separaban la iglesia de mi casa, fueron acompa&ntilde;ados como de un ligero crujir, pero me gustaba, daba m&aacute;s prestancia al atuendo.<br />Y llegado el momento, contempl&eacute; con cierto respeto la gran concurrencia, incluidos los familiares que asist&iacute;an a mi debut. Comenzamos y todo iba bien hasta que cog&iacute; la campanilla con la mano izquierda mientras, arrodillado, levantaba la parte baja de la casulla con la derecha e intentaba el en&eacute;rgico repique, propio del momento de la consagraci&oacute;n. No hab&iacute;a manera, al ser diestro aquello mas bien resultaba la esquila de un borrego que pace en verde prado, de modo que decid&iacute;, sobre la marcha, lo que parec&iacute;a imposible, y cuando Don Antonio elevaba el c&aacute;liz, ya me hab&iacute;a pasado al otro lado andando de rodillas; ahora la izquierda levantaba con soltura la casulla y mi mano derecha agitaba con energ&iacute;a y revuelo la sonora campanilla. Tal ser&iacute;a, que el sacerdote, ya con el vaso sagrado sobre el altar, volvi&oacute; la cabeza de soslayo y me mir&oacute; sonriente. Eso me salv&oacute; de la reprimenda del aspirante a sacrist&aacute;n que solo qued&oacute; en &ldquo;ay&hellip; Tomas&iacute;n Tomas&iacute;n&hellip;&rdquo;. Odiaba ese diminutivo y Blas lo sab&iacute;a, as&iacute; que una cosa por otra en aquel mi estreno de ayudante de misa como monaguillo.<br /><br />Tal hecho, el de ayudar a misa, supon&iacute;a tambi&eacute;n ascender de categor&iacute;a, no solo pulular como pidiendo que te dejaran subir a la torre para los repiques o toques de misa o difuntos&hellip; &nbsp;La cuesti&oacute;n es que ese ascenso no pod&iacute;a venir antes de hacer la primera comuni&oacute;n, por tanto, debi&oacute; suceder sobre mediados del mes de junio de 1956.</font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/published/mi-priemra-comuni-n.jpg?1629828793" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div style="height: 0px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">El nuevo estatus conllevaba una mayor confianza con el cura, pero el inconveniente estaba en que ten&iacute;as que confesarte con &eacute;l, no hab&iacute;a otra, mejor dicho, otro. As&iacute; que la segunda vez que lo hice (la anterior fue para la primera comuni&oacute;n) fue de inc&oacute;gnito, con el predicador que llegaba al pueblo para la novena de la Patrona.<br />No, no me resultaba f&aacute;cil confesarme, por tanto, lo mejor era no tener pecados. </font><br /><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Y bien hac&iacute;a ante lo que vaticinaba aquel dibujo de los </span><span style="color:rgb(213, 213, 213)">acueductos</span><span style="color:rgb(213, 213, 213)"> del </span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">"devocionario para ni&ntilde;os Mi Jes&uacute;s"</em><span style="color:rgb(213, 213, 213)">. En realidad eran puentes de diez arcos y lo suficientemente explicativos como para andarse con cuidado. A un lado de la p&aacute;gina estaba el puente de los virtuosos y al otro el de los pecadores. Cada arco era un mandamiento y, en el primer caso, por encima circulaban sin riesgo los observantes que llegaban directos al Cielo. En la p&aacute;gina derecha, el mismo puente se iba destruyendo al paso de los pecadores, desgraciados viandantes que se ve&iacute;an abocados al abismo infernal engullidos, previamente, por las agitadas aguas. Terrible.<br />&#8203;</span></font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Todo fue expedito en esa segunda confesi&oacute;n, pero la tercera se precipit&oacute; nada m&aacute;s empezar el curso. Y esta vez ten&iacute;a que ser Don Antonio, con el agravante de que la cosa iba del sexto mandamiento &iexcl;como m&iacute;nimo! As&iacute; que no habiendo otra&hellip;</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Ave Mar&iacute;a pur&iacute;sima.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Sin pecado concebida.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Pues ver&aacute;, don Antonio, he pecado contra el quinto mandamiento -dije queriendo evitar m&aacute;s explicaciones que por escabrosas me debieron parecer innecesarias-.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Contra el quinto mandamiento? A ver, levanta la cabeza y m&iacute;rame. &iquest;T&uacute; te sabes los diez mandamientos?</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Pues claro -dije al tiempo que, mir&aacute;ndole, levantaba los hombros-.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Entonces vamos, d&iacute;melos.</font>&nbsp;<br /><font color="#d5d5d5" size="3">A ello me puse y al describir el quinto me fren&oacute; de inmediato.<br />- </font><font color="#d5d5d5" size="3">&iexcl;Para! Efectivamente, quinto mandamiento: no matar&aacute;s &iquest;Has matado a alguien?</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Nooo. -Le contest&eacute; extra&ntilde;ado-.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Bien, entonces contin&uacute;a. -Y segu&iacute; recitando hasta llegar al diez-.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Ya est&aacute;? -Me dijo cogi&eacute;ndome por la barbilla para que levantara la cara.-</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- S&iacute;. -le contest&eacute; temeroso-.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Y porque no has parado en el mandamiento que has quebrantado?</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Es que usted no me ha dicho &iexcl;para!</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- &iquest;Y en cual ten&iacute;a que dec&iacute;rtelo?</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- No se, es que no est&aacute; mi pecado entre los diez.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- Entonces si no est&aacute; no le vamos a decir a Mois&eacute;s que a&ntilde;ada un ap&eacute;ndice para ti. &iquest;Vale? <em>ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti&hellip;</em></font><br /><font size="3">&#8203;</font><font color="#d5d5d5" size="3"><em>- Amen.</em> &iquest;Y no tengo que rezar un credo, avemar&iacute;a, padre nuestro&hellip;? -le pregunt&eacute; extra&ntilde;ado.-&#8203;</font><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">- S&iacute;, s&iacute;, reza uno de cada. Hala, y esta tarde a las cinco y media en la torre, que tenemos&nbsp;</font></span><font color="#d5d5d5" size="3">entierro de primera a las seis y antes ten&eacute;is que dar un buen toque de difuntos.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Ya, me equivoqu&eacute; al decirle lo del quinto mandamiento. Fue sin intenci&oacute;n. Pero no, no me qued&eacute; a gusto ni convencido por haber sido perdonado de un pecado que no estaba recogido en las tablas de la ley...<br /><br />Y es que la cosa fue como sigue:<br />&#8203;</font><br /><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Con aquellos ocho a&ntilde;itos, era Don Luis el maestro que encarrilaba nuestros pasos hasta llegar a Don Waldo, en el &uacute;ltimo curso. Nos instru&iacute;a en la clase del centro, arriba de las queridas Escuelas Nuevas, en cuya ventana, tambi&eacute;n en la del centro de las tres, ondeaba&nbsp;</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">&ldquo;victoriosa al paso alegre de la paz&rdquo;</em><span style="color:rgb(213, 213, 213)">&nbsp;la bandera de tres franjas verticales, negra, roja y negra de Falange que, tambi&eacute;n en su color central, llevaba el yugo y las flechas, y<br />&#8203;</span></font><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">no bordado en</font><font size="2">&nbsp;</font></span><em style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">rojo ayer</font></em><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">, si no en negro, que</font></span></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">m&aacute;s tarde entend&iacute; que el &ldquo;rojo ayer&rdquo; no era un matiz del rojo (as&iacute; como... un rojo p&aacute;lido) sino que al cantarlo, yo deb&iacute;a saltarme la coma tras el rojo y en realidad era que la bord&oacute; ayer en rojo, quien la bordara, o sea t&uacute;, y nunca supe quien fue, pero en la camisa, que no en la bandera, que esas cosas no te las explicaban.</font><br /><br /><font size="3">Pero vamos a lo que vamos.</font></span><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Las tardes las dedicaba Don Luis a que ley&eacute;ramos en voz alta y por turnos el Quijote, es decir, cada uno le&iacute;a una p&aacute;gina y pasaba al siguiente alumno, con lo que no eran m&aacute;s de cuatro los lectores por tarde.<br />En sus andanzas iban el ingenioso hidalgo y su buen escudero, cuando mi compa&ntilde;ero de banca (de cuyo nombre no quiero acordarme) p&uacute;sose a cazar moscas y en teniendo la primera, dej&oacute; resbalar por sus labios una buena raci&oacute;n de saliva que, a lento caer, tom&oacute; tierra, o mejor madera, en el pupitre que a la saz&oacute;n compart&iacute;amos. Hecho lo dicho y con cuidado, sac&oacute; al insecto del cuenco de su mano derecha y con pericia de cirujano arranc&oacute;le las alas, deposit&aacute;ndolo suavemente en el espumoso y salivado charco donde la infeliz mosca comenz&oacute; un agitado e in&uacute;til intento de salvaci&oacute;n.<br />Percibiendo el magister algo extra&ntilde;o en aquel nuestro paraje, acerc&oacute;se por ver lo que no ver&iacute;a, pues reposaba bajo las&nbsp; manos de mi amigo puestas, respetuosas y ahuecadamente, sobre el pupitre. De vuelta ya a su estrado Don Luis, mi compa&ntilde;ero comienza a desabotonarse la bragueta mientras la mosca bordeaba el filo de &ldquo;su charca&rdquo;.<br />No sal&iacute;a de mi asombro cuando me solicita ayuda (mi amigo, claro).</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">-&nbsp;M&eacute;tela para dentro, que no se escape. -Se refer&iacute;a a la mosca-.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">- M&eacute;tela t&uacute; que a m&iacute; me da asco.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">Y en estas que, sacado el &uacute;ltimo bot&oacute;n del ojal, extrae su viril ap&eacute;ndice y repite el ensalivado a&eacute;reo que en un instante se desliza por la sensible, aflorante y no circuncidada punta y, presto, deposita en ella a la mosca que se debate entre las espesas burbujas.<br />De pronto y como por arte de magia, aquel peque&ntilde;o gusanito se pone tan inhiesto que m&aacute;s pareciera la miniatura del m&aacute;stil de nuestra bandera. Yo, azorado, sent&iacute; mi cara en rojo ayer, pues a&uacute;n no sab&iacute;a lo de que el tal rojo no era un p&aacute;lido matiz.</font><br /><font color="#d5d5d5" size="3">-&nbsp;&iquest;Has visto? Te cojo una mosca y lo pruebas que da un gustito que no veas. -me dijo con sonrisa entre p&iacute;cara y p&aacute;nfila-.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5" size="3">No se por d&oacute;nde andar&iacute;a el caballero de la triste figura, pero menos mal que Don Luis, pasado el segundo lector, se encontraba ya con Morfeo, ca&iacute;da la cabeza sobre su pecho, sin m&aacute;s disimulo que sujetarse la brillante calva con la mano y apoyado el codo sobre su c&aacute;tedra.<br /><br />Descuidado por ello de ser descubiertos, quedaba entender c&oacute;mo me librar&iacute;a de la fatal ca&iacute;da desde el puente de los mandamientos, porque estaba claro que yo circulaba en esta vida junto a mi amigo el &ldquo;mosquetero&rdquo;&nbsp; libidinoso, y eso implicaba el quebrantamiento seguro de alguno de aquellos arcos.<br />&iquest;A ver? s&iacute;, deben ser el sexto y el octavo arco. &iquest;Qu&eacute; hacer, si nada he hecho? Y de inmediato sent&iacute; al diablo en mi cabeza, refocil&aacute;ndose ante mis dudas al tiempo que o&iacute;a las risas de la clase por el enfado de Don Quijote, que echaba en cara a Sancho la pestilencia de sus desahogos y lo rid&iacute;culo de tener los calzones como sin fueran grilletes en los tobillos.<br /><br />Se acab&oacute; la clase, y comenz&oacute; el griter&iacute;o, mir&eacute; a mi compa&ntilde;ero que ya se re&iacute;a con todos y todos de &eacute;l porque ten&iacute;a la bragueta abierta, pero yo, sumido como estaba en la duda, no pude participar del jolgorio.<br /><br />Reflexion&eacute; y por fortuna, Don Antonio, en mi &uacute;ltima confesi&oacute;n, me hizo recordar los diez mandamientos y efectivamente, no deb&iacute;a preocuparme porque no realic&eacute; acto impuro alguno ni de pensamiento, palabra u obra. Adem&aacute;s, bien que hube de leerlos </font><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">despu&eacute;s</font></span><font color="#d5d5d5"><font size="3">, y rele&iacute;, para cerciorarme por si en alg&uacute;n recoveco algo dec&iacute;a sobre la vista y las moscas, que nada era de extra&ntilde;ar. Pero result&oacute; ser que no, que mirar no era pecado pero s&iacute; bastante asquerosillo, aunque, la verdad, tampoco mir&eacute; mucho y ni siquiera por no pecar.</font></font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:right"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/44332530-21020798-2-01_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div style="height: 0px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">Y han de saber vuesas mercedes, que aquel toque a muertos sali&oacute; m&aacute;s alegre de lo debido, y no vino ello porque los deudos del difunto aumentaran el &oacute;bolo por un entierro de primera, ni mosca alguna hubi&eacute;seme puesto la sonrisa p&aacute;nfila de mi precoz amigo,&nbsp; sino que por lo ya dicho, era seguro, me hab&iacute;a salvado.&nbsp;&#8203;</font><br /><br /><font size="3">Pero ojo, desde aquella alta torre y sentado en el poyete del arco de la campana del "dan", al mirar abajo cuando pasaba&nbsp;el cortejo f&uacute;nebre,&nbsp; sent&iacute; como si la plaza del pueblo estuviese agitada por un fuerte oleaje.<br />&#8203;Habr&iacute;a que andarse con cuidado.</font></span></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/entierro-con-marejada-el-pedroso-blog-copia_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div style="height: 0px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[De cómo llegó el cambio climático a mi pueblo.]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/de-como-llego-el-cambio-climatico-a-mi-pueblo]]></link><comments><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/de-como-llego-el-cambio-climatico-a-mi-pueblo#comments]]></comments><pubDate>Thu, 19 Aug 2021 07:00:00 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/de-como-llego-el-cambio-climatico-a-mi-pueblo</guid><description><![CDATA[        	 		 			 				 					 						  ...coge el b&uacute;caro y ve a por agua fresquita del pozo&nbsp;pal&nbsp;gazpacho, dec&iacute;a mi madre poco antes de que estuvi&eacute;ramos&nbsp;en la mesa. Y all&aacute; que iba yo&nbsp;an ca&nbsp;mi t&iacute;a Estefan&iacute;a con aquel rojizo y curado tiesto de Salvatierra de los Barros (o de Guadalcanal, que tambi&eacute;n all&iacute; los hac&iacute;an). Iba procurando la acera izquierda donde el solano ya parec&iacute;a dejar espacio a la sombra. Y s& [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:left"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/blog-ilustracion-botijo-blog-copia_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">...coge el b&uacute;caro y ve a por agua fresquita del pozo&nbsp;<em>pal</em>&nbsp;gazpacho, dec&iacute;a mi madre poco antes de que estuvi&eacute;ramos&nbsp;en la mesa. Y all&aacute; que iba yo&nbsp;<em>an ca</em>&nbsp;mi t&iacute;a Estefan&iacute;a con aquel rojizo y curado tiesto de Salvatierra de los Barros (o de Guadalcanal, que tambi&eacute;n all&iacute; los hac&iacute;an). Iba procurando la acera izquierda donde el solano ya parec&iacute;a dejar espacio a la sombra. Y s&iacute; que estaba fresquita al sacarla del pozo, una delicia junto al asomarme a aquel brocal de viejos ladrillos y percibir que hasta el verde culantrillo tra&iacute;a frescor. La parra bajo la que se encontraba y con aquellas calores, ya pon&iacute;a tonos amarillos a las uvas y era habitual volver con un racimo que el t&iacute;o Antonio cortaba a demanda de mi t&iacute;a. Sal&iacute;a del taller de su carpinter&iacute;a que estaba a la izquierda del pozo y antes de recibir la orden ya me hab&iacute;a llenado el b&uacute;caro, cortado el racimo y frotado el pelo mientras yo daba al pedal de la piedra de afilar.<br />-Ea, zumbando&nbsp;<em>pa</em>&nbsp;tu casa que el agua est&aacute;&nbsp;<em>pa</em>&nbsp;echarla al dornillo - dec&iacute;a despu&eacute;s&nbsp;de haber bebido un trago de la sacada del cubo con la latilla que colgaba de un clavo, en el madero que sujetaba la parra.</font><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">-S&iacute;, venga, vete ya que ver&aacute;s tu padre... pero t</font></span><font color="#d5d5d5" size="3">oma una porra antes -dec&iacute;a mi t&iacute;a d&aacute;ndome un trozo de corteza de pan mojada en el majao del gazpacho &iexcl;Qu&eacute; delicia!<br />Otra cosa era la temperatura del agua al llegar a mi casa despu&eacute;s de tanto pre&aacute;mbulo y de recorrer la calle Los Cercos hasta la plaza de Jos&eacute; Antonio a las dos de la tarde. Pero bueno, no era cosa de dejar correr el grifo de la fuente de la plaza hasta que estuviera fresquita, que entonces hab&iacute;a conciencia del derroche sin que existiera Greenpeace.<br />&#8203;<br />Pasado el tiempo tuvimos un gran adelanto que me ahorr&oacute; parte del paseo y trajo otras ventajas. Fue el principio del cambio clim&aacute;tico. Era un peque&ntilde;o mueble blanco, poco mas alto que una antigua mesilla de noche, con aristas redondeadas, y recordado y adecuado nombre: Alaska, que luc&iacute;a en letras repujadas y plateadas sobre un paisaje &aacute;rtico.<br />Bueno, el nombre era un decir, pero tra&iacute;a hasta su folleto de uso en el que el dibujo de un peque&ntilde;o esquimal&nbsp;contaba cuanto era posible contar sobre el manejo.</font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/alasca-folleto-copia_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Su herm&eacute;tica&nbsp;puerta daba paso a un recinto de cinc con dos baldas de rejilla mas la parte de abajo. Sobre la primera, una bandeja que recog&iacute;a el agua del deshielo de la barra de &iacute;dem&nbsp;que se soportaba arriba. Lo cierto es que a partir de entonces el paseo por la calle Los Cercos solo llegaba hasta la casa de Rafael J&oacute;dar y desde ah&iacute;, a la izquierda, ya a la f&aacute;brica de hielo a por un trozo de barra, partido por Consuelo con las puntas de un rastrillo que golpeaba justo al tama&ntilde;o que cab&iacute;a en la bandeja interior de aquel nuevo invento y que, metida en un peque&ntilde;o saco (hecho al efecto por mi madre)&nbsp; y despu&eacute;s</span><span style="color:rgb(213, 213, 213)">&nbsp;en una bolsa de red me echaba a la espalda con agrado. Tambi&eacute;n&nbsp;porque de lo contrario tendr&iacute;a que llevarla a rastras y no era plan considerando que de este modo era m&aacute;s f&aacute;cil&nbsp;ir chupando el polo de hielo, otra de las ventajas sobre el m&eacute;todo&nbsp;anterior &iexcl;cada trozo de barra inclu&iacute;a un polo! Quiero decir con lo que sobraba de la vuelta, que no estaban los tiempos para ofertas. El recorrido era circular porque dejaba el Callej&oacute;n de los Polos enfilando por la calle del Gafa y la tienda de Luis Rubio hasta mi casa.&nbsp;<br />&#8203;<br />&#8203;</span><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Tuvo tal &eacute;xito&nbsp;la marca de la nevera que cuando a alguna clienta de la tienda de mis padres se le pasaban d&iacute;as sin pagar el</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">&nbsp;fiao</em><span style="color:rgb(213, 213, 213)">, hab&iacute;a que&nbsp;</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">refresc&aacute;rselo</em><span style="color:rgb(213, 213, 213)">... y nadie supo, hasta ahora, que cuando mi padre , mi madre o Adela, dec&iacute;an la palabra "Alaska" con cualquier excusa, era para advertir a quien la atendiera que se lo recordara, vamos, que a esa clienta hab&iacute;a que&nbsp;</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">refrescarle</em><span style="color:rgb(213, 213, 213)">&nbsp;la memoria por la deuda.&nbsp;</span><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">As&iacute; pod&iacute;a, sin venir a cuento, o&iacute;rseles: "&iexcl;qu&eacute; buena es la nevera Alaska!" o "Ha encallado un barco en Alaska" o cuanto el lector pueda imaginar con Alaska en una corta frase... la cosa deriv&oacute; en ahorrarse tanto discurso y directamente pronunciando la palabra m&aacute;gica, ya era suficiente para proceder al&nbsp;</span><em style="color:rgb(213, 213, 213)">refresco</em><span style="color:rgb(213, 213, 213)">. Eso s&iacute;, la clientela de aquella tienda siempre fue&nbsp;&nbsp;extraordinaria&nbsp;y aunque a veces la memoria fallara, mis padres se jubilaron con los libros de cuentas limpios como una patena.<br />&#8203;</span><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">A aquella nevera Alaska le sucedi&oacute; otra m&aacute;s alta, con m&aacute;s capacidad, pero de id&eacute;ntica tecnolog&iacute;a porteadora. Narval era la marca aunque no reflejaba por ning&uacute;n lado la imagen del&nbsp;cet&aacute;ceo y su logotipo manten&iacute;a la misma gama de colores y paisaje &aacute;rtico. Todo muy creativo.</span></font></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/etiqueta-narval-copia_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">Para esas fechas ya estaba&nbsp;yo estudiando en los franciscanos, y aunque agosto era mi mes de vacaciones, nunca tuve con la Narval mas relaci&oacute;n que la de dispensarme agua fresca. Sin duda mi hermana M&ordf; de los &Aacute;ngeles tom&oacute; el relevo del transporte de la barra de hielo.<br /><br />No cambiaron mucho las cosas hasta que colgu&eacute;&nbsp;los h&aacute;bitos, enti&eacute;ndase, tampoco llegu&eacute; a tomarlos, pero sucedi&oacute; cuando me sal&iacute; del colegio franciscano,&nbsp; el mismo a&ntilde;o que naci&oacute; mi hermana peque&ntilde;a. Y fue a ella la primera que vi al entrar en mi casa al volver en aquel c&aacute;lido mes de agosto. All&iacute; estaba en un capazo de mimbre en el centro del comedor &iexcl;c&oacute;mo me alegr&oacute;!, tan peque&ntilde;a, tan bonita... y entre caricias y arrumacos, de pronto, al alzar la mirada &iexcl;all&iacute; estaba! al fondo de la cocina, m&aacute;s crecida, blanca, reluciente como un t&oacute;tem&nbsp;que se anticipaba al de Kubrick&nbsp;&nbsp;en "Una odisea del espacio".<br />-Es la nueva nevera - aclar&oacute; mi madre ante mi cara expectante-<br />-No, es un frigor&iacute;fico! -rectific&oacute; mi padre mientras yo contemplaba asombrado aquel ingenio-<br />-&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s dar&aacute;? -respondi&oacute; &Aacute;ngeles abriendo la puerta y llen&aacute;ndome&nbsp;un vaso de agua de la jarra de pl&aacute;stico con amarilla tapa herm&eacute;tica que hab&iacute;a en su iluminado interior-<br />Aquel resplandor fue como una visi&oacute;n celestial con llanto de ni&ntilde;a al fondo reclamando atenci&oacute;n.&nbsp;<br />Perdona Lourdes -le dije tom&aacute;ndola en brazos- me hab&iacute;a distra&iacute;do&nbsp;con la nevera.<br />-Frigor&iacute;fico -volvi&oacute; a puntualizar mi padre.<br />&#8203;<br />Qu&eacute; extra&ntilde;o, aunque Alaska fuera sin&oacute;nimo de la primera vez que sent&iacute; el cambio clim&aacute;tico&nbsp;en mi casa, ahora tendr&iacute;a&nbsp;que adaptarme&nbsp;a aquel raro nombre que no entend&iacute;a hasta darme cuenta que la invasi&oacute;n americana hab&iacute;a entrado por la puerta. Un folleto con una indecorosa majorette (comprended que yo ven&iacute;a impoluto de los frailes) anunciaba la llegada de Washington&nbsp;</font><font color="#d5d5d5" size="3">&iquest;O era Westinghause? No olvidemos que los americanos por aquel entonces ya iban por Constantina y las explosiones rompiendo la barrera del sonido eran habituales en nuestro cielo pedrose&ntilde;o.</font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/americanoooo-te-recibimos_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">En fin, la cosa es que, adi&oacute;s&nbsp;nevera, adi&oacute;s&nbsp;Alaska, adi&oacute;s&nbsp;b&uacute;caro y barra de hielo..., hab&iacute;an llegado los frigor&iacute;ficos y con ellos el sedentarismo y la buena vida, resumiendo, eso s&iacute; que era un cambio clim&aacute;tico. Para esos entonces, la generaci&oacute;n encargada de portear frescura en verano no era ya la m&iacute;a... en esas reflexiones filos&oacute;ficas est&aacute;bamos&nbsp;mi primo Eleuterio y yo cuando vimos a nuestros hermanos m&aacute;s peque&ntilde;os, Salvador L . y Salvador M., sacar sendos polos de aquel nuevo aparato.<br />-&iexcl;C&oacute;mo cambian los tiempos! y qu&eacute; poco aprecian lo que tienen esta nueva generaci&oacute;n- dijimos casi al un&iacute;sono de nuestros diecis&eacute;is&nbsp;o diecisiete a&ntilde;os.<br />-No como nosotros que para conseguir agua fresquita ten&iacute;amos que ir al pozo de tita Estefan&iacute;a, y ya ves, en solo diez a&ntilde;os...<br /><br />Y nos quedamos&nbsp;<em>tan frescos</em>, que en verano hab&iacute;a que recurrir a cualquier remedio.<br /></font></div>  <div><div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">-&iexcl;Estas calores de 2021 no son como las de antes!<br />-Hoy, gracias a los telediarios sabemos que incluso se alcanzan temperaturas de m&aacute;s de 40&ordm; en agosto.<br />-&iexcl;Qu&eacute; barbaridad!&nbsp;</font><span><font size="3"><font color="#d5d5d5">entonces no sab&iacute;as si est&aacute;bamos a 40 o a 47&nbsp;</font></font></span><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">grados</font></span><span><font size="3"><font color="#d5d5d5">...&nbsp;</font></font></span><br /><font color="#d5d5d5" size="3">-Es que ahora nos enteramos de todo...<br />-&iexcl;&Eacute;ramos&nbsp;unos ignorantes!<br />-Y del cambio clim&aacute;tico &iquest;qu&eacute;, primo?<br />-&iquest;Del cambio clim&aacute;tico? Dile a tus nietos y a los m&iacute;os&nbsp;que vayan al pozo a por agua fresquita para el gazpacho.<br /><br />Y... nos quedamos tan frescos.<br /><br />MORALEJA: Como dice mi amigo Juanjo: &iexcl;Qu&eacute; bien viv&iacute;amos cuando viv&iacute;amos mal!</font></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Un paseo por la historia.]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/un-paseo-por-la-historia]]></link><comments><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/un-paseo-por-la-historia#comments]]></comments><pubDate>Fri, 01 Feb 2019 19:14:44 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/un-paseo-por-la-historia</guid><description><![CDATA[ 	 		 			 				 					 						  LA CATEDRAL DE SEVILLA en 3D&#8203;&#8203;Hoy no voy a escribir mucho. Solo invitarte a una visita a la tercera Catedral m&aacute;s grande del mundo. Y por supuesto la mas bella para cualquier sevillano.Cuando de peque&ntilde;o mis padres me llevaron por primera vez, me pareci&oacute; imposible algo semejante, miraba a mi alrededor, al techo, sus rejas, altares, columnas... no pod&iacute;a creerlo, era como entrar en otro mundo.Hoy, contempl&aacute;ndola despu&eacute [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5"><font size="3"><strong>LA CATEDRAL DE SEVILLA en 3D<br />&#8203;</strong><br />&#8203;Hoy no voy a escribir mucho. Solo invitarte a una visita a la tercera Catedral m&aacute;s grande del mundo. Y por supuesto la mas bella para cualquier sevillano.<br />Cuando de peque&ntilde;o mis padres me llevaron por primera vez, me pareci&oacute; imposible algo semejante, miraba a mi alrededor, al techo, sus rejas, altares, columnas... no pod&iacute;a creerlo, era como entrar en otro mundo.<br />Hoy, contempl&aacute;ndola despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, a&uacute;n revivo aquella fascinaci&oacute;n.&nbsp;Eso s&iacute;, con m&aacute;s turistas.</font><br /><br /><font size="3">As&iacute; la pint&oacute; Joaqu&iacute;n Dom&iacute;ngez B&eacute;cquer (</font></font><font color="#d5d5d5"><font size="3">Sevilla 1817 - 1879)</font><font size="2">. </font></font><font size="3"><font color="#d5d5d5">T&iacute;o del poeta Gustavo Adolfo B&eacute;cquer.</font><br /><br /><font color="#d5d5d5"><strong>Pulsa en la imagen</strong> para hacer tu propio recorrido. A&nbsp;partir de ah&iacute;, si es desde el m&oacute;vil,&nbsp;</font></font><font size="3"><font color="#d5d5d5">pasa el dedo por la pantalla y ve donde quieras pulsando&nbsp; las flechas. Desde el ordenador, mediante el mouse.<br />&#8203;Espero te guste.</font></font></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a href='https://www.google.com/maps/@37.3856526,-5.9931688,2a,82.2y,169.18h,98.89t/data=!3m6!1e1!3m4!1sKzxqThBlzz1Tmd9qVkU0Cw!2e0!7i13312!8i6656' target='_blank'> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/published/joaqu-n-dom-nguez-b-cquer-sevilla-1817-1879.jpg?1549053500" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[VIRGEN DEL ESPINO 1889 - 2018]]></title><link><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/virgen-del-espino-1889-2018]]></link><comments><![CDATA[https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/virgen-del-espino-1889-2018#comments]]></comments><pubDate>Fri, 02 Nov 2018 13:57:33 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.tomaschaves.com/en-aquel-tiempo-blog1/virgen-del-espino-1889-2018</guid><description><![CDATA[ 	 		 			 				 					 						  Algunos de mis paisanos se preguntar&aacute;n que a qu&eacute; viene hoy esta entrada, tan pasada de fecha, en mi blog MIRADAS AL PASAR.&#8203;Lo explico:1) Hace tiempo que la vestimenta plasmada en el cuadro de la Virgen del Espino de Juan Bautista Oliv&oacute;s y realizado en 1899, me cautiva.&nbsp;         En la festividad de nuestra patrona del pasado 8 de Septiembre de 2018, quise percibir una cierta referencia al&nbsp; mismo, la imagen llevaba un vestido de bar [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div><div class="wsite-multicol"><div class="wsite-multicol-table-wrap" style="margin:0 -15px;"> 	<table class="wsite-multicol-table"> 		<tbody class="wsite-multicol-tbody"> 			<tr class="wsite-multicol-tr"> 				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Algunos de mis paisanos se preguntar&aacute;n que a qu&eacute; viene hoy esta entrada</span></font><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">, tan pasada de fecha,</font></span><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)"> en mi blog MIRADAS AL PASAR.<br />&#8203;Lo explico:</span><br /><br /><span style="color: rgb(213, 213, 213);">1) Hace tiempo que la vestimenta plasmada en el cuadro de la Virgen del Espino de Juan Bautista Oliv&oacute;s y realizado en 1899, me cautiva.&nbsp;</span></font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/cuadrovirgen-del-espino-original-b_1_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">En la festividad de nuestra patrona del pasado 8 de Septiembre de 2018, quise percibir una cierta referencia al&nbsp; mismo, la imagen llevaba un vestido de barroco bordado con granate manto, aunque de actualizada forma en la composici&oacute;n.&nbsp;</span></font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/2-cuadrovirgen-del-espino-original-b_2_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Sea como fuere dio pie a mi atrevimiento: fusionar ambas im&aacute;genes al comp&aacute;s&nbsp;del fragmento final de la inspirada MADRECITA DEL ESPINO, del compositor Emilio Mu&ntilde;oz Serna, que tan bien llega a nuestros o&iacute;dos&nbsp;interpretada por la Agrupaci&oacute;n Musical Nuestro Padre Jes&uacute;s de la Redenci&oacute;n de Sevilla.</span></font><br /></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"> <a href='https://youtu.be/Ekg--4vn2C0' target='_blank'> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/enlace-youtube_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="1" color="#76cae9">PULSA EN LA IMAGEN PARA VER EL AUDIOVISUAL</font></div>  <div><div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><font color="#d5d5d5">2) Y el porqu&eacute; hoy, es muy sencillo. En un d&iacute;a de conmemoraci&oacute;n de los seres queridos que nos dejaron, no debe faltar esa fe y esperanza que depositaron en su Patrona, invoc&aacute;ndola y viendo en ella la luz que les marcar&iacute;a el camino de sus vidas.<br />Sabido es que la m&iacute;a es escasa -la fe-, pero el respeto por cuantos la tienen es infinito. Sea por todos ellos, en tiempos de desasosiego, y por cuantos sienten que sus deudos disfrutan de la LUZ y PAZ eterna.<br /><br />EL CUADRO.<br />No he tenido ocasi&oacute;n de investigar en los archivos, que seguro existen, sobre su encargo y factura, pero hay fotograf&iacute;as de cuando el mismo se encontraba en la Iglesia en vez de en la Ermita, donde lo podemos contemplar actualmente. </font><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Era habitual que en los pueblos, para mantener el recuerdo vivo sobre la devoci&oacute;n a la patrona durante todo el a&ntilde;o, </span><span style="color:rgb(213, 213, 213)">se realizaran este tipo de reproducciones que se ubicaban en lugar destacado de las parroquias y as&iacute;, los fieles, no ten&iacute;an que </span></font><br /><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">desplazarse para expresar su devoci&oacute;n a la ermita, por lo general en lugar alejado. </font></span></div>   					 				</td>				<td class="wsite-multicol-col" style="width:50%; padding:0 15px;"> 					 						  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:left"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/antigua-iglesia-cuadro-virgen_1_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;">En esta antigua fotograf&iacute;a, en el interior de la Iglesia Parroquial, se observa al fondo el cuadro de la Virgen del Espino que se reproduce anteriormente y, curiosamente, su imagen ante &eacute;l. Deb&iacute;a ser la costumbre cuando se tra&iacute;a de la Ermita con motivo de su festividad.&nbsp;</div>  <div><div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">Las l&iacute;neas emanadas del Concilio Vaticano II, en su purismo, desalojaron a nuestra parroquia de altares e im&aacute;genes, dejando exentos sus muros interiores. Aventuro que de esta manera fue como el mencionado cuadro, se traslad&oacute; a la Ermita. Los nuevos tiempo con la&nbsp;posterior remodelaci&oacute;n de la Parroquia, eran tambi&eacute;n de motos, coches y paseos saludables, por lo que no era dif&iacute;cil&nbsp;el acceso a la Virgen del Espino en su "sede oficial", aunque por su cercan&iacute;a,</span></font><span style="color:rgb(213, 213, 213)">&nbsp;</span><font size="3"><span style="color:rgb(213, 213, 213)">la distancia nunca fue un obst&aacute;culo y era com&uacute;n decir (y quiz&aacute; lo siga siendo) "me voy a acercar a ver a la Virgen".<br />&#8203;</span></font><br /></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><font color="#d5d5d5" size="3">OTROS CUADROS DE LA VIRGEN DEL ESPINO<br />No son muchos o al menos no los conozco, pero existen dos  de peque&ntilde;o formato que se conservan en la Ermita.<br />Aunque no tengan un gran valor desde el punto de vista pict&oacute;rico, s&iacute; lo tienen como documento y representaci&oacute;n de unas &eacute;pocas que nos acercan a su devoci&oacute;n y que alg&uacute;n fiel pinta o encarga en agradecimiento del favor recibido. </font></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:0px;margin-left:0px;margin-right:0px;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/virgen-espino-cuadro-sacrist-a2-b_2_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;">La leyenda bajo la Virgen reza as&iacute;:<br />&#8203;NTRA. SRA DEL ESPINO. OTORGADO LO IMPOSIBLE.</div>  <div><div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div> <hr class="styled-hr" style="width:100%;"></hr> <div style="height: 10px; overflow: hidden; width: 100%;"></div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">&#8203;En el de la persona orante,&nbsp; la imagen mantiene la misma posici&oacute;n frontal que conocemos, a diferencia del otro en el que existe un "di&aacute;logo" entre la Madre y su Hijo debido, sin duda, m&aacute;s a la licencia del pintor que a una fiel representaci&oacute;n.&nbsp;</font></span></div>  <div><div class="wsite-image wsite-image-border-none " style="padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center"> <a> <img src="https://www.tomaschaves.com/uploads/4/2/4/2/4242358/3-virgen-espino-cuadro-sacrist-a-b_2_orig.jpg" alt="Picture" style="width:auto;max-width:100%" /> </a> <div style="display:block;font-size:90%"></div> </div></div>  <div class="paragraph" style="text-align:left;"><span style="color:rgb(213, 213, 213)"><font size="3">En este caso la vestimenta se recoge dentro de la caracter&iacute;stica r&aacute;faga de orfebrer&iacute;a que la circunda.<br />&#8203;Los dos personajes a ambos lados representan a los arc&aacute;ngeles Miguel y Gabriel, el primero, de espada y armadura como vencedor del pecado y el segundo portador de las </font></span><font color="#d5d5d5" size="3">azucenas de la pureza en la Anunciaci&oacute;n.<br />&#8203;</font><br /><br /><font size="3" color="#d5d5d5">Y nada m&aacute;s por hoy, tiempo habr&aacute; de seguir investigando.</font></div>   					 				</td>			</tr> 		</tbody> 	</table> </div></div></div>]]></content:encoded></item></channel></rss>